Raíces y alas

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

María Teresa de Calculta

Un  niño se tropezó. Antes de caer, su padre le cogió. Una niña lloraba, había perdido su muñeca favorita. Su madre corrió a comprar otra igual. Un niño perdió la hoja que le dio su profesora para hacer un trabajo. Su madre se encargó de conseguir otra. Una niña no escuchó en clase cuándo era la excursión. Pero no importó, su madre al llegar a casa se lo dijo. Un niño dejó de escuchar y de escribir en la agenda las cosas importantes. Sus padres las sabían todas…

Quizás exagero. O quizás no. Lo que no deja de ser cierto es que de forma inconsciente creemos que los más pequeños son incapaces. Creemos que sin nosotros al lado en cada momento se van a perder. No lo van a lograr. Se van a caer. Ellos, acostumbrados, no sienten seguridad en sí mismos y se acomodan en ese papel. Dejan de intentarlo, dejan de lado las responsabilidades que les corresponden por edad, ya serán asumidas por los adultos.

Hace poco vi como una madre acudía a la directora de un colegio a quejarse por un “incidente” ocurrido con su hija de 5 años y la profesora de esta. Lo sucedido era que la niña salía todos los días con la taza que debía estar en clase para beber agua, y la profesora no había revisado la mochila para sacársela. Poco que decir. ¿Realmente creemos que nuestros niños no son capaces por sí solos de hacer esto? Si como mínimo no les responsabilizamos de algo así, que por edad perfectamente es asumible  ¿de qué se podrán responsabilizar cuándo sean más mayores? ¿Serán capaces de buscar soluciones sin tener cerca a sus padres?

Pueden ser ejemplos que a simple vista no parecen trascendentes en la vida de un niño. Sin embargo, creo que si lo son. Forma parte de la educación enseñar a asumir consecuencias. No es necesario  ser un profesional del ámbito pedagógico para saber de qué pueden responsabilizarse. Cada niño es un mundo, lo importante es que cada uno, dentro de sus capacidades, pueda asumirlas. Esto no les priva de libertad, no les priva del juego. Les enseña a ser niños capaces, resolutivos. Les enseña a aprender por sí mismos. Les ayuda  a CONFIAR en sí mismos. Se fomenta así una AUTOESTIMA positiva.

Quizás creemos que con este modelo de enseñanza los padres y maestros no intervienen en la educación de los niños. Se trata de todo lo contrario. Es más difícil, porque hay que reflexionar más. Tenemos que, muchas veces, reprimir ese gesto que sale de forma instintiva para ayudarles inmediatamente. Y en lugar de eso, convertirnos en guías, en mediadores. En aquellos referentes a los que esos niños, que serán jóvenes y adultos algún día, tendrán la confianza para acudir a nosotros buscando opinión, quizás consejo, pero no buscando la solución. Esa que sabrán encontrar por sí solos. Y que, si no encuentran o se equivocan al elegir, no importará; habrán adquirido tolerancia a la frustración. Habrán conseguido ser personas maduras emocionalmente.

Tengo muchos propósitos para el próximo año, como por ejemplo conseguir educar a niños felices, sabiendo que llorarán alguna vez. Exigir que mejoren, sabiendo que se desesperarán. Enseñarles a resolver conflictos, sabiendo que se perderán; Enseñarles a perder el miedo al error, sabiendo que se frustraran. Todo con un objetivo común: enseñarles que PUEDEN.

Para despedirme, os invito a que veáis este vídeo de Nuria Pérez que explica mucho mejor lo que quiero transmitir.

Si quieres verlo pincha en el siguiente enlace:
Cuando llegó el tsunami.

Hasta pronto.

Raíces y alas, raíces y alas, raíces y alas…

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La lección de August

Tus actos son tus monumentos

La lección de August. RJ Palacio

Hoy quiero recomendar este libro, pero no es cualquier libro.

Es un libro que también pueden leer niños a partir de 11 años (incluso antes).

Es un libro para regalar y para regalarTE.

Es un libro que no te dejará indiferente. Lo leí hace tiempo y aún lo tengo presente.

Es un libro de superación, de empatía, de autoestima, de rechazo, de prejuicios, de envidias, de comprensión, de sueños, de amor.

Es un libro que si lo lees, lo recomendarás.

Es un libro que no olvidarás.

Espero que te guste.

la-leccion-de-august

Y para ti, ¿qué es el éxito?

La inteligencia emocional contribuye al éxito profesional de toda persona. Daniel Goleman.

Han pasado algo más de 20 años desde que Daniel Goleman publicará el best seller Inteligencia emocional. El concepto como tal ya existía en la terminología psicológica, pero fue él quien lo hizo famoso.

Ya, por entonces, la UNESCO emitía un informe en el que concluía que la educación emocional es un componente indispensable para el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental para prevenir determinados problemas o conflictos. En un curso que hice sobre este tema, se admitía que en España aún son pocos los programas educativos que se desarrollan en este ámbito.

Está demostrado que el niño que recibe una adecuada educación emocional puede llegar a mejorar sus resultados académicos en un 14%, en todas las competencias. Y digo yo, que estando emocionalmente preparado no tendrá únicamente éxito académico o profesional, sino también personal, (desde mi punto de vista no tienen porqué ir unidos).

Hace poco me preguntaban qué era para mí el éxito. No fue fácil responder, pues de manera inconsciente relacioné éxito con NO fracasar, es decir, el éxito sería conseguir aquello que te has propuesto (ya sean cuestiones materiales, profesionales o personales). Sin embargo, después de tomarme unos minutos contesté que para mí el éxito está relacionado con la resiliencia: lograr ser una persona resiliente. Esto es,  desarrollar una capacidad de adaptación frente a situaciones difíciles, conflictivas o incómodas. Y salir a flote de todas ellas, más fuerte, mejor y más preparado para lo que venga.

Para conseguir esta habilidad desde luego hacen falta muchos fracasos, muchos errores… caerse para volver a levantarse. Hace falta tener seguridad en uno mismo, confianza y convencimiento de que sereremos capaces de ENFRENTAR aquello que nos ENFRENTE. En definitiva, y por lo que hoy estaba escribiendo esta entrada, es necesario trabajar la AUTOESTIMA, de nuestr@s hij@s y/o alumn@s.

Autoestima y resiliencia van de la mano. Estoy convencida de que la una no puede existir sin la otra.

Y para ti, ¿qué es el éxito?

Os dejo este vídeo para trabajar la autoestima en el aula.

Espero que os guste.