Emociónate

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino y tu destino será tu VIDA”.
M. Gandhi

Siempre me ha encantado esta cita. Me inspira muchas cosas y vuelvo a ella muy a menudo. Es increíble como puede cambiar la actitud si tenemos en cuenta todo ese proceso que cita Gandhi. Esos pensamientos surgen de nuestras emociones. Nuestro estado de ánimo va a provocar que tengamos unos pensamientos u otros. ¿O es al contrario? quizás son los pensamientos los que nos hacen tener un estado de ánimo concreto. En cualquier caso, si somos conscientes de ello, tendremos el poder de cambiarlos si nos causan daño o malestar.

Todo lo relacionado con las emociones, no sé vosotros, yo empecé a descubrirlo siendo adulta. En mi etapa de niñez o adolescencia no tenía conciencia de ello. Quizás mis experiencias pasadas, tanto buenas como malas, serían las mismas, pero si alguien me hubiera enseñado todo esto, seguramente las habría gestionado de otra forma, o simplemente las habría SENTIDO sin más, que ya es mucho.

Como maestra me parece fundamental trabajar la parte emocional en el aula. No tengo ninguna duda de que ningún maestro no se ocupe de esto de una manera o de otra (por ejemplo a la hora de solucionar los conflictos habituales entre compañeros). Sin embargo creo necesario poner nombre a las emociones, creo necesario que los niños sepan que lo que están sintiendo (sobre todo emociones que les causan malestar) pasará, y sobre todo creo necesario enseñarles desde pequeños estrategias para aquellas emociones que les bloquean.

Dicho esto, hoy quería compartir la actividad que hemos empezado hoy en clase. Nuestro Proyecto Emociones lo vamos a llevar a cabo durante una sesión a la semana en el área de Lengua. Vamos a trabajar la expresión oral y escrita, con el vocabulario propio de la temática.

Tiene tres apartados:

  • Emoción: Aquí cada semana vamos a hablar de una emoción. Para ello recurro al maravilloso libro de Palabras Aladas: Emocionario. Una vez hemos leído la definición de la emoción que corresponda (por ejemplo hoy hemos hablado de la FRUSTRACIÓN), hablamos sobre situaciones en la que nos hemos sentido así. Después vemos la  ilustración de la emoción que proporciona esta editorial y hablamos sobre ella.
  • Tras esto,  ponemos en común el DIARIO DE MIS LOGROS. Esta actividad la trabajan previamente en casa y en clase es una puesta en común. El objetivo es que reflexionen y pongan el foco en sus logros y aciertos así como que entiendan que el error forma parte del aprendizaje. Este diario es el inicio para construir una AUTOESTIMA POSITIVA.
  • Por último, el broche de la actividad requiere la participación de las familias. A cada familia le entregaré tres papeles de colores, sin que los niños lo sepan. En esos tres papeles deben escribir razones por las que se sienten orgullosos de sus hijos, que es lo que les gusta, qué les encantó que lograran… Los papeles me los deben entregar en un sobre cerrado para que los niños no lo vean. Lo expondré en un mural en clase y ahí será cuando descubran qué piensan sus familias de ellos. Esta actividad ya la he hecho más veces y resulta muy emocionante.

 

El proyecto como veis es sencillo, creo que la parte fundamental que tiene es que aprendemos a ponerle nombre a lo que sentimos, es decir, SER CAPACES DE IDENTIFICAR LAS EMOCIONES .

Os dejo los enlaces en las palabras sombreadas de azul. Espero que os guste.

 

 

 

 

Anuncios

Escuchémonos

Las palabras enseñan, los ejemplos arrastran. 

Escuchar. Me parece uno de los verbos más bonitos. Su conjugación me lo parece aún más. Hoy en día el mundo va a una velocidad vertiginosa. Todo lo que nos rodea se caracteriza por su inmediatez. La era de la digitalización, como así la llaman algunos, muestra uno de los mayores logros del ser humano. Una serie de descubrimientos tecnológicos que nos permiten estar en contacto aquí y ahora, con cualquier persona, no importa dónde se encuentre ella o dónde esté yo.

Esa inmediatez nos ha convertido en seres impacientes; lo que provoca, entre otras muchas cosas, que al mantener una conversación estamos anticipando nuestra respuesta mientras el otro habla, es decir, NO escuchamos. Nos creamos nuestra propia idea de lo que el otro quiere decir, sin prestar la atención adecuada a lo que realmente nos cuenta. Y una vez acaba, por fin soltamos nuestro discurso.

Preparar a nuestros alumnos para que lleguen a tener una REAL escucha activa, no es fácil. No basta con el típico –¡queréis escuchar a vuestro compañero!, –¡luego os gustará que os escuchen a vosotros! No, no basta con eso. No basta con enseñar a escuchar a modo “norma básica de educación”. No, no basta, porque así lo que conseguiremos es que nuestros alumnos estén callados mientras el compañero o el maestro habla, pero nada más. No estarán participando, no habrán adquirido un escucha ACTIVA. Hay que incorporarlo en la practica real como un contenido más, hay que estructurarlo y sistematizarlo, y podemos ponerlo a prueba cada día.

Antes decía que preparar a nuestro alumno para una escucha activa no era fácil. Lo siento. Me he equivocado. Es muy fácil. De la misma forma que enseñamos y ellos aprenden a sumar, a dividir…  Tan sólo tenemos que incluir como uno de nuestros objetivos la escucha activa y diseñar actividades enfocadas para conseguirlo. Si lo plasmamos como un contenido más a trabajar lo incluiremos en nuestra rutina diaria, sabremos cómo y cuándo lo hemos trabajado y así podremos medir los resultados, veremos qué evolución se ha dado. Ni que decir tiene que por supuesto es uno de los valores que tienen que interiorizar nuestros alumnos, lo trabajemos de forma consciente o no. Pero si no lo sistematizamos, los resultados no serán tan enriquecedores.

Mientras trabajamos la escucha, vamos a fomentar que se desarrolle la empatía. Qué valor tan importante y qué poca importancia le da nuestra querida Ley de Educación. Pero de la empatía os hablaré en próximas entradas.

Espero que, para entonces, me sigáis escuchando.

Elefante de ojos dulces.