El rincón de la calma

Algunas personas sienten la lluvia. Otras simplemente se mojan. Anónimo.

La idea central de Mindfulness no es otra que conseguir que cuerpo y mente trabajen de forma conjunta para favorecer el crecimiento e incluso la sanación. Se basa fundamentalmente en tener conciencia plena de dónde estamos y qué hacemos en cada momento. Está comprobado que con una práctica regular se reducen niveles de estrés y ansiedad, y no solo eso, sino que con esa práctica se “aprende” a ser feliz, pues no anticipamos problemas que aun NO existen,  simplemente nos limitamos a vivir el momento presente.

Todo esto que a priori resulta tan espiritual, llevado a la práctica, puede convertirse en una verdadera filosofía de vida que nos va a ayudar a priorizar e invertir el tiempo en lo que realmente lo merece, al menos para cada uno de nosotros. Es cuestión de sentarte contigo mismo y analizar qué es lo que te importa, lo que te hace feliz, y qué es lo que te resta e impide que alcances aquello.

Tras está breve introducción sobre el mindfulness y teniendo en cuenta que ni mucho menos soy una experta en el tema, sino una humilde principiante tanto a nivel teórico como práctico, hoy quiero compartir algunos recursos que tengo y que llevo poniendo en práctica algún tiempo en clase y en casa. Todos ellos ayudan a la relajación y a introducir a los niños en la meditación, de una forma lúdica y agradable. Además podemos crear con ellos un bonito espacio en casa o en clase que sea el Rincón de la Calma, para que los más pequeños acudan a él cuando necesiten relajarse.

  1. En primer lugar os quiero hablar de este libro que hace ya tiempo compartí en Instagram. “Tranquilos y atentos como una rana” de Eline Snel, lo edita Kairós.

Es un libro muy completo para trabajar la relajación con los niños. A través de 10 capítulos podemos enseñar a los niños a respirar, a identificar las preocupaciones y gestionarlas, a cultivar la paciencia…  Encontraremos consejos para casa, algunos ejercicios para desarrollar todas estas cosas y lo mejor es que viene con un CD que contiene 11 meditaciones guiadas.

2. ¿Quién no ha oído hablar del bote de la calma? Bueno, si eres uno de ellos te cuento qué es. Se trata de una, podemos llamar, manualidad puesto que  podemos hacerla con niños a partir de unos 4-5 años. Pero el objetivo no es el desarrollo en sí de la actividad, (que también porque a ellos les encanta manipular todos los “ingredientes”); el objetivo es lo que se pretende con ese bote. Pero vamos por partes. ¿Cómo puedo hacer mi propio bote de la calma? Pues bien, toma nota:

  • Bote de cristal o plástico (en función de la edad de cada niño).
  • Agua caliente (mineral o destilada).
  • Pegamento líquido, silicona líquida o glicerina, para dar mayor consistencia al agua.
  • Purpurina: colores, cantidad y tamaños al gusto.
  • Opcional: Tinte para el agua.

Lo primero que hacemos es echar  agua caliente, después el pegamento o su variante y removemos. Tras esto empezamos a echar la purpurina. Removemos todo bien y sellamos el bote aplicando pegamento en la tapadera para que no pueda abrirse. El resultado es algo como esto:

 

Y como os decía el objetivo es que sirva de recurso para que un niño pare, respire y se relaje viendo cómo la purpurina se mueve y lentamente se deposita en el fondo del bote.

3. El Yoga es un ejercicio estupendo para aprender a concentrarnos en nuestro cuerpo. Este juego YOGAME viene con una postura para cada letra del abecedario. En cada letra encontramos la postura y un intervalo de tiempo recomendado durante el cual tenemos que permanecer en ella. Yo lo conseguí hace más de un año en Eureka Kids. Recuerdo que también tenían otro en el que, en lugar de letras, eran animales y a través de ellos se iban haciendo las posturas. Está claro que no a todos los niños les tiene porque gustar o se tienen que sentir obligados a relajarse con este tipo de ejercicios, pero es una opción que creo deben conocer y luego podrán elegir si se sienten cómodos con ella. Si no les damos otras opciones a las habituales está claro que nunca las conocerán.

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4. Y ahora os enseño esta preciosa caja que nos llegó hace pocos días y estamos en casa entusiasmados con ella.

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La Caja Mágica de la Calma  de Hippy Kids Yoga viene con un montón de cositas ideales para un bonito Rincón de la Calma.

Os cuento todo lo que trae:

  • Una ranita para que los niños coloquen en su vientre y observen cómo sube y baja con el baile de la respiración.
  • Una pelota blandita para apretar y relajarse con ella.
  • Una preciosa varita mágica, que es como un mini bote de la calma y el objetivo es el mismo. Desde Hippy Kids Yoga nos aconsejan que expliquemos a los niños que la purpurina es como sus pensamientos cuando están nerviosos o enfadados, y si la dejan quieta verán como poco a poco la purpurina se calma y reposa al fondo de la varita, al igual que sus pensamientos cuando los ordenan y vuelven a la calma.
  • Una baraja de cartas con posturas de yoga, además de que podemos jugar con ellas a diferentes juegos.
  • Un tubo de madera para aprender a controlar la respiración. Al soplar a través de él una pelota ligera de corcho blanco se eleva y según vamos controlando más y más nuestra respiración, conseguimos que no se nos caiga. Esto les alucina.
  • Un librito de mandalas para colorear y crear las suyas propias.
  • Un cuaderno- diario para que escriban cómo se sienten.
  • Y por último un come-cocos para jugar con las posturas de yoga y un medidor de emociones, en el que podrán situar cómo se sienten en cada momento.

Para nuestro rincón de casa además de todo esto hemos incorporado también  un juego que hemos visto un millón de veces y que sirve para desarrollar la PACIENCIA: ¿Quién no ha jugado alguna vez con uno y quién no ha perdido los nervios? Consiste en meter todas las bolitas en los huecos sin que ninguna quede fuera o se salga.

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5. Y por último quiero hablar de las Mandalas.

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Ahora se han puesto de moda y las podemos encontrar en las librerías adaptadas para grandes y pequeños, de todas formas y tamaños. Yo tuve la suerte de conocerlas hace mucho tiempo gracias a mi profesora de practicas, Teresa, que desde aquí la mando un saludo porque seguro que me lee. Las Mandalas tienen muchísimos beneficios: mejoran la caligrafía, la capacidad de atención y concentración y la creatividad. El mejor modo de pintarlas es de dentro a fuera o de fuera hacia dentro, siguiendo así un orden y consiguiendo mayor concentración y armonía en el resultado final del dibujo. Os dejo un par de documentos que encontré hace tiempo navegando por internet. Mandalas 1 y Mandalas 2.

Y con esto termino por hoy. Espero que os hayan gustado todas las cositas y que os animéis a ponerlas en practica en vuestro propio Rincón de la Calma.

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Emociónate

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino y tu destino será tu VIDA”.
M. Gandhi

Siempre me ha encantado esta cita. Me inspira muchas cosas y vuelvo a ella muy a menudo. Es increíble como puede cambiar la actitud si tenemos en cuenta todo ese proceso que cita Gandhi. Esos pensamientos surgen de nuestras emociones. Nuestro estado de ánimo va a provocar que tengamos unos pensamientos u otros. ¿O es al contrario? quizás son los pensamientos los que nos hacen tener un estado de ánimo concreto. En cualquier caso, si somos conscientes de ello, tendremos el poder de cambiarlos si nos causan daño o malestar.

Todo lo relacionado con las emociones, no sé vosotros, yo empecé a descubrirlo siendo adulta. En mi etapa de niñez o adolescencia no tenía conciencia de ello. Quizás mis experiencias pasadas, tanto buenas como malas, serían las mismas, pero si alguien me hubiera enseñado todo esto, seguramente las habría gestionado de otra forma, o simplemente las habría SENTIDO sin más, que ya es mucho.

Como maestra me parece fundamental trabajar la parte emocional en el aula. No tengo ninguna duda de que ningún maestro no se ocupe de esto de una manera o de otra (por ejemplo a la hora de solucionar los conflictos habituales entre compañeros). Sin embargo creo necesario poner nombre a las emociones, creo necesario que los niños sepan que lo que están sintiendo (sobre todo emociones que les causan malestar) pasará, y sobre todo creo necesario enseñarles desde pequeños estrategias para aquellas emociones que les bloquean.

Dicho esto, hoy quería compartir la actividad que hemos empezado hoy en clase. Nuestro Proyecto Emociones lo vamos a llevar a cabo durante una sesión a la semana en el área de Lengua. Vamos a trabajar la expresión oral y escrita, con el vocabulario propio de la temática.

Tiene tres apartados:

  • Emoción: Aquí cada semana vamos a hablar de una emoción. Para ello recurro al maravilloso libro de Palabras Aladas: Emocionario. Una vez hemos leído la definición de la emoción que corresponda (por ejemplo hoy hemos hablado de la FRUSTRACIÓN), hablamos sobre situaciones en la que nos hemos sentido así. Después vemos la  ilustración de la emoción que proporciona esta editorial y hablamos sobre ella.
  • Tras esto,  ponemos en común el DIARIO DE MIS LOGROS. Esta actividad la trabajan previamente en casa y en clase es una puesta en común. El objetivo es que reflexionen y pongan el foco en sus logros y aciertos así como que entiendan que el error forma parte del aprendizaje. Este diario es el inicio para construir una AUTOESTIMA POSITIVA.
  • Por último, el broche de la actividad requiere la participación de las familias. A cada familia le entregaré tres papeles de colores, sin que los niños lo sepan. En esos tres papeles deben escribir razones por las que se sienten orgullosos de sus hijos, que es lo que les gusta, qué les encantó que lograran… Los papeles me los deben entregar en un sobre cerrado para que los niños no lo vean. Lo expondré en un mural en clase y ahí será cuando descubran qué piensan sus familias de ellos. Esta actividad ya la he hecho más veces y resulta muy emocionante.

 

El proyecto como veis es sencillo, creo que la parte fundamental que tiene es que aprendemos a ponerle nombre a lo que sentimos, es decir, SER CAPACES DE IDENTIFICAR LAS EMOCIONES .

Os dejo los enlaces en las palabras sombreadas de azul. Espero que os guste.

 

 

 

 

Leer y pensar

“Una mañana de invierno, un hombre que salía a pasear cada día por la playa, se sorprendió al ver miles de estrellas de mar sobre la arena, prácticamente estaba cubierta toda la orilla.
Se entristeció al observar el gran desastre, pues sabía que esas estrellas apenas podían vivir unos minutos fuera del agua.
Resignado, comenzó a caminar con cuidado de no pisarlas, pensando en lo fugaz que es la vida, en lo rápido que puede acabar todo.
A los pocos minutos, distinguió a lo lejos una pequeña figura que se movía velozmente entre la arena y el agua.
En un principio pensó que podía tratarse de algún pequeño animal, pero al aproximarse descubrió que, en realidad, era una niña que no paraba de correr de una lado para otro: de la orilla a la arena, de la arena a la orilla.
El hombre decidió acercarse un poco más para investigar qué estaba ocurriendo.
-Hola – saludó.
-Hola – le respondió la niña.
-¿qué haces corriendo de aquí para allá? – le preguntó con curiosidad.
La niña se detuvo unos instantes, cogió aire y le miró a los ojos.
-¿No lo ves? – contestó sorprendida.-Estoy devolviendo las estrellas al mar para que no se mueran.
El hombre asintió con lástima.
-Si, ya lo veo, pero no te das cuenta de que hay miles de estrellas en la arena,por muy rápido que vayas jamás podrás salvarlas a todas… tu esfuerzo no tiene sentido.
La niña se agachó, cogió una estrella que estaba a sus pies y la lanzó con fuerza al mar.
-Para esta sí que ha tenido sentido”.

Este cuento pertenece al libro Cuentos para entender el mundo, de Eloy Moreno. Recopila más de 30 adaptaciones de cuentos. Todos ellos transmiten algo que te hace parar y pensar por un momento. Se ha convertido en uno de mis libros preferidos, tanto en casa donde seguimos el consejo del autor de leer un cuento antes de dormir para tener toda la noche para pensar en él y todo el día para comprenderlo, como en clase, que me parece un recurso ideal para trabajar valores y la expresión oral.

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“No enseñes nada, ya que aún tienes que aprenderlo todo”. Fernando Pessoa

Esta cita está recogida en el libro de Óscar Gonzalez “365 Propuestas para Educar”. Es un libro que recoge 365 citas relacionadas con la educación. Lo original es que están clasificadas por temáticas. Por ejemplo, las citas del mes de marzo están relacionadas con “ser padres y madres”; agosto con la “creatividad”… Además al inicio de cada mes, el autor hace una pequeña reflexión sobre el tema que corresponde.

Este libro me lo regalaron hace justo un año, siempre lo tengo a mano. Me encantan las citas para reflexionar e inspirarme en ellas.

Os dejo aquí el enlace a Amazon 365 propuestas para educar

365

 

Por último, hoy quiero compartir uno de los libros que he leído el último mes. La metodología Montessori siempre me ha atraído. Hace poco descubrí este libro escrito por Cristina Tébar, Montessori en casa. Como os imaginaréis, no habla del método aplicado en el aula. Se dirige sobre todo a padres y madres interesados en ponerlo en práctica desde casa. Como la autora repite, no es un manual para hacer un cambio drástico en nuestra filosofía de vida. Más bien, son los cimientos para introducir en la vida diaria este método. Al principio cuenta de forma general todo lo que abarca Montessori, para empezar después con la puesta en práctica. Para los interesados en este método, este libro es una buena forma de empezar a introducirse en él.

Aquí os dejo también el enlace de Amazon: Montessori en casa

montessori

Espero hayáis tenido buen comienzo de año.

“No conozco a ningún niño creativo que no sea feliz”

Óscar González.

 

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Aprendiendo a convivir

No había dormido. Era media mañana y acaba de llegar al que sería su colegio. Aquella vez había tenido suerte, la había tocado cerca de casa. Aún así, los nervios eran los de siempre. La incertidumbre de no saber en qué lugar iba a trabajar durante ese curso la estaban matando. Ya pronto, esa intranquilidad la abandonaría, al menos, durante unos meses.

Quien lea esto reconocerá en esas líneas a tantos profesores interinos que viven cada año esa experiencia. Con  mucha suerte, una sola vez por curso.

El año pasado, tras haber vivido yo también esa situación, llegué al colegio que había “elegido”. Nada más aterrizar, entre toda la información que recibí, hubo una en concreto que no se me iba de la cabeza durante los primeros días: “Tienes un grupo que está muy desmotivado. Haz lo posible por motivarlos”.

Eran muchas las ideas, pero ninguna terminaba de convencerme.Decidí no precipitarme y antes de estructurar alguna de ellas, quería conocer bien a los que serían “mis niños”. Pronto detecté uno de los aspectos más tóxicos del grupo,  suele estar presente en las aulas, aunque no con tanto carácter. Era el hecho de que  estaban muy pendientes los unos de los otros, de forma acusadora, y rápidamente señalaban los errores de los demás buscando un castigo ejemplificador.

A partir de ahí  fui tejiendo el que sería mi plan de acción. En primer lugar, quise crear un contrato de convivencia. El contrato de aula, como lo llamaríamos, estaría formado por una serie de normas establecidas entre todos los alumnos. El día que lo pusimos en marcha, empezamos a hacer una lluvia de ideas de cuáles serían esas normas, pronto iríamos unificando muchas de ellas y por último, yo las redacté en lenguaje positivo, todas las que habían dicho ellos empezaban por la palabra NO, cosa que a mí no me gustaba nada.

Después, todos estuvimos de acuerdo en que si tanto las normas eran cumplidas como si se incumplían, deberían tener una serie de consecuencias.Estas consecuencias también las establecieron ellos. Por ejemplo, si se cumplían como consecuencia podrían tener un diploma, un vale para no hacer los deberes un día… y si se incumplían, las consecuencias podrían ser las de rellenar una ficha de reflexión sobre el propio comportamiento.

Redacté esas normas en forma de contrato. Cada uno se llevó a casa  su copia para que sus familias la vieran. Era un contrato  firmado por ellos y por mí.

Para poder comprobar el cumplimiento del contrato, pusimos en clase una tabla de comportamiento en la que se relacionaba todas las normas de aula con cada alumno, así podríamos señalar en cualquier momento el incumplimiento de alguna de ellas. Ahora lo pienso, y creo que le daría la vuelta, señalaría a quien cumpliera las normas. Al cabo de quince días, se hacía recuento y se establecían las consecuencias.

Os adjunto el contrato de aula, la ficha de reflexión y la tabla de comportamiento:

Por último necesitaba dotar a todos los niños de una responsabilidad, quería que cada uno estuviera implicado con el grupo. Por eso organicé la clase por roles. Los roles eran rotativos, también cada quince días. Había algunos que sólo lo tenía un único alumno (por ejemplo el policía o el abogado), otros estaban repartidos entre varios (responsable del silencio, orden…), de tal forma que todos tenían siempre alguna responsabilidad.

El más representativo fue el abogado. Fue una figura clave para permitir el avance como grupo. El abogado recibía quejas de sus compañeros, e intentaba mediar, proponer soluciones. Las estrategias que daba a los que tuvieron ese rol eran básicamente que intentarán siempre escuchar a las dos partes afectadas; pedirles a cada una de ellas cuál sería la mejor solución para el conflicto en cuestión y ponerlo en marcha. En ocasiones una de las partes no quería solucionarlo. Entonces le concedíamos un tiempo determinado, para que se calmara y lo reflexionara. Siempre funcionaba, y terminaba acudiendo a solucionar el conflicto cuando ya estaba más tranquilo o tranquila. Este aspecto en concreto fue todo un éxito, y los chicos cada vez eran más autónomos para encontrar soluciones. El hecho de que la convivencia en el aula era cada vez mejor, también ayudo mucho, pues había muchos menos conflictos. Aquí os dejo un enlace para que veáis cuáles eran los roles que teníamos en clase:

Con esto la clase empezó a tener un buen clima de trabajo. Lógicamente no quedó en eso. Esto permitió una buena base para trabajar dos proyectos. Uno era el de la Autoestima, y otro el de la Empatía. Que pronto espero poder compartir con vosotros.

Todas estas actividades son adaptaciones mías de ideas originales que suelo encontrar en libros, blogs… En concreto estas las encontré en el libro “Aulas muy creativas” de Michelle Scavo y en “La nueva educación” de César Bona.

Espero que en algún momento os sirvan como lo hicieron conmigo.

Las personas se olvidan de lo que dices,
también se olvidan de lo que haces,
pero nunca se olvidan de cómo las haces sentirse.
Maya Angelou.

Tan solo, respira

El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el universo.  
Marco Aurelio

No fue justo, no fue justo. Me quitó  mi sitio y me empujó. No quise pegarle,pero lo hice.No sé explicar por qué lo hice, pero me enfadé tanto que no pude controlarme. Ahora sé que no hice lo correcto, no actúe bien. Sin embargo, creo que no podría volver a hacerlo de otra manera. Si volviera a ocurrir, seguramente respondería de la misma forma

O no. Somos testigos todos los días de la impulsividad de los niños, de su falta de autocontrol que por lo general suele traerles algún que otro problema. Cuando actúan de una forma inadecuada con un amigo, compañero o hermano, tendemos a preguntar por qué lo han hecho. Nos referimos a que, si saben que pegar e insultar no está bien, es más, les traerá consecuencias que les van a perjudicar, ¿por qué lo hacen? ¿por qué no se reprimen? Diría que por la misma razón por la que nosotros, los adultos, actuamos de forma impulsiva en determinadas ocasiones (en un atasco, en un parking…) Suele coincidir cuando algo no sale como  esperamos, nos pilla fuera de juego, deja de lado a nuestras expectativas y ese “algo” viene a fastidiarnos. Nos invade una oleada de rabia e ira que no podemos controlar. A pesar de que siendo adultos estamos más entrenados para reprimir esa rabia, a veces sale de forma incontrolada. Hemos aprendido a reprimir pero no a canalizar.

Creo que es importante enseñar a los niños a identificar el momento en que esa rabia está invadiéndoles. Si son capaces de reconocer cuando se “apodera” de ellos, podrán poner en marcha algunas técnicas de autocontrol que previamente les habremos enseñado.

Quiero compartir este vídeo que descubrí hace poco y que se refiere a lo que os acabo de contar. La relajación como punto de partida para aprender a canalizar  emociones que hacen que perdamos el control ante determinadas situaciones.

La relajación, una vez empiezas a practicarla, ya empiezas a echarla de menos.

Espero que os guste y os animo a practicar de forma regular la relajación con vuestros niños de clase o vuestros hijos. A continuación tenéis el enlace.

Solo respira

La lección de August

Tus actos son tus monumentos

La lección de August. RJ Palacio

Hoy quiero recomendar este libro, pero no es cualquier libro.

Es un libro que también pueden leer niños a partir de 11 años (incluso antes).

Es un libro para regalar y para regalarTE.

Es un libro que no te dejará indiferente. Lo leí hace tiempo y aún lo tengo presente.

Es un libro de superación, de empatía, de autoestima, de rechazo, de prejuicios, de envidias, de comprensión, de sueños, de amor.

Es un libro que si lo lees, lo recomendarás.

Es un libro que no olvidarás.

Espero que te guste.

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Y para ti, ¿qué es el éxito?

La inteligencia emocional contribuye al éxito profesional de toda persona. Daniel Goleman.

Han pasado algo más de 20 años desde que Daniel Goleman publicará el best seller Inteligencia emocional. El concepto como tal ya existía en la terminología psicológica, pero fue él quien lo hizo famoso.

Ya, por entonces, la UNESCO emitía un informe en el que concluía que la educación emocional es un componente indispensable para el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental para prevenir determinados problemas o conflictos. En un curso que hice sobre este tema, se admitía que en España aún son pocos los programas educativos que se desarrollan en este ámbito.

Está demostrado que el niño que recibe una adecuada educación emocional puede llegar a mejorar sus resultados académicos en un 14%, en todas las competencias. Y digo yo, que estando emocionalmente preparado no tendrá únicamente éxito académico o profesional, sino también personal, (desde mi punto de vista no tienen porqué ir unidos).

Hace poco me preguntaban qué era para mí el éxito. No fue fácil responder, pues de manera inconsciente relacioné éxito con NO fracasar, es decir, el éxito sería conseguir aquello que te has propuesto (ya sean cuestiones materiales, profesionales o personales). Sin embargo, después de tomarme unos minutos contesté que para mí el éxito está relacionado con la resiliencia: lograr ser una persona resiliente. Esto es,  desarrollar una capacidad de adaptación frente a situaciones difíciles, conflictivas o incómodas. Y salir a flote de todas ellas, más fuerte, mejor y más preparado para lo que venga.

Para conseguir esta habilidad desde luego hacen falta muchos fracasos, muchos errores… caerse para volver a levantarse. Hace falta tener seguridad en uno mismo, confianza y convencimiento de que sereremos capaces de ENFRENTAR aquello que nos ENFRENTE. En definitiva, y por lo que hoy estaba escribiendo esta entrada, es necesario trabajar la AUTOESTIMA, de nuestr@s hij@s y/o alumn@s.

Autoestima y resiliencia van de la mano. Estoy convencida de que la una no puede existir sin la otra.

Y para ti, ¿qué es el éxito?

Os dejo este vídeo para trabajar la autoestima en el aula.

Espero que os guste.

Escuchémonos

Las palabras enseñan, los ejemplos arrastran. 

Escuchar. Me parece uno de los verbos más bonitos. Su conjugación me lo parece aún más. Hoy en día el mundo va a una velocidad vertiginosa. Todo lo que nos rodea se caracteriza por su inmediatez. La era de la digitalización, como así la llaman algunos, muestra uno de los mayores logros del ser humano. Una serie de descubrimientos tecnológicos que nos permiten estar en contacto aquí y ahora, con cualquier persona, no importa dónde se encuentre ella o dónde esté yo.

Esa inmediatez nos ha convertido en seres impacientes; lo que provoca, entre otras muchas cosas, que al mantener una conversación estamos anticipando nuestra respuesta mientras el otro habla, es decir, NO escuchamos. Nos creamos nuestra propia idea de lo que el otro quiere decir, sin prestar la atención adecuada a lo que realmente nos cuenta. Y una vez acaba, por fin soltamos nuestro discurso.

Preparar a nuestros alumnos para que lleguen a tener una REAL escucha activa, no es fácil. No basta con el típico –¡queréis escuchar a vuestro compañero!, –¡luego os gustará que os escuchen a vosotros! No, no basta con eso. No basta con enseñar a escuchar a modo “norma básica de educación”. No, no basta, porque así lo que conseguiremos es que nuestros alumnos estén callados mientras el compañero o el maestro habla, pero nada más. No estarán participando, no habrán adquirido un escucha ACTIVA. Hay que incorporarlo en la practica real como un contenido más, hay que estructurarlo y sistematizarlo, y podemos ponerlo a prueba cada día.

Antes decía que preparar a nuestro alumno para una escucha activa no era fácil. Lo siento. Me he equivocado. Es muy fácil. De la misma forma que enseñamos y ellos aprenden a sumar, a dividir…  Tan sólo tenemos que incluir como uno de nuestros objetivos la escucha activa y diseñar actividades enfocadas para conseguirlo. Si lo plasmamos como un contenido más a trabajar lo incluiremos en nuestra rutina diaria, sabremos cómo y cuándo lo hemos trabajado y así podremos medir los resultados, veremos qué evolución se ha dado. Ni que decir tiene que por supuesto es uno de los valores que tienen que interiorizar nuestros alumnos, lo trabajemos de forma consciente o no. Pero si no lo sistematizamos, los resultados no serán tan enriquecedores.

Mientras trabajamos la escucha, vamos a fomentar que se desarrolle la empatía. Qué valor tan importante y qué poca importancia le da nuestra querida Ley de Educación. Pero de la empatía os hablaré en próximas entradas.

Espero que, para entonces, me sigáis escuchando.

Elefante de ojos dulces.

El cerdito y las galletas

Inténtalo,si no lo intentas nunca lo conseguirás;

La única manera de lograr los sueños es yendo a por ellos;

Si no lo consigues no será una derrota, será una caída de la que te levantarás más fuerte…

Todas estas y muchas otras  frases, de aliento y motivadoras, son las que si se repiten un número suficiente de veces, las llegamos a creer y llegan a formar parte de nuestra filosofía de vida.

Con nuestros alumnos y/o hijos es fundamental transmitirlas para generar en ellos confianza y seguridad, los dos pilares clave de su AUTOESTIMA. 

A los niños pequeños no podemos hablarles conceptualmente de este término, pero sí podemos “sembrar” en ellos su significado.

Para ello, entre otras actividades, me gusta utilizar vídeos a partir de los cuales podemos hacer INFERENCIAS tratando múltiples temáticas, además de que son un recurso muy útil para trabajar la expresión oral y ampliar el vocabulario de lo más pequeños de forma contextualizada.

Es por eso que hoy os invito a ver este vídeo, uno de mis preferidos y os aseguro que también de mis alumnos, no se cansan de verlo, da igual la edad que tengan. Lo he trabajado en distintos niveles, adaptando las preguntas y el guión, pero el éxito ha sido siempre el mismo.

La forma en que lo trabajo es bien sencilla. En una primera visualización voy parando cada poco tiempo, en momentos clave del vídeo, para que empiecen a hacer deducciones, predicciones o invenciones (la imaginación al poder). Así hasta finalizar la reproducción. Después, lo pongo una segunda vez sin paradas, para después comentar lo que ha pasado y ahí les hago preguntas para intentar trasladar el significado del vídeo a experiencias propias que hayan vivido.

Espero que os guste tanto como a mí.

Aquí os dejo el enlace El cerdito y las galletas

Lo peor que puede ocurrir a un hombre
es llegar a pensar mal de sí mismo.
Johann Wolfang Von Goethe.

 

 

Por cuatro esquinitas de nada

Hoy os quiero  recomendar el cuento de Jèrôme Ruillier, Por cuatro esquinitas de nada.

Se trata de un libro adecuado para hablar con nuestros alumnos sobre las diferencias y la importancia de aceptarlas como parte de cada uno, convirtiéndonos así en seres únicos y entender lo especial que eso significa.

Una forma divertida de trabajarlo es ir haciéndoles preguntas sobre cómo podemos ayudar a cuadradito a conseguir su propósito. Veréis como llegan ellos solos a la conclusión.

Ideal para trabajar a partir de 1º de primaria.

Si aún no lo conocéis os animo a ello.