El rincón de la calma

Algunas personas sienten la lluvia. Otras simplemente se mojan. Anónimo.

La idea central de Mindfulness no es otra que conseguir que cuerpo y mente trabajen de forma conjunta para favorecer el crecimiento e incluso la sanación. Se basa fundamentalmente en tener conciencia plena de dónde estamos y qué hacemos en cada momento. Está comprobado que con una práctica regular se reducen niveles de estrés y ansiedad, y no solo eso, sino que con esa práctica se “aprende” a ser feliz, pues no anticipamos problemas que aun NO existen,  simplemente nos limitamos a vivir el momento presente.

Todo esto que a priori resulta tan espiritual, llevado a la práctica, puede convertirse en una verdadera filosofía de vida que nos va a ayudar a priorizar e invertir el tiempo en lo que realmente lo merece, al menos para cada uno de nosotros. Es cuestión de sentarte contigo mismo y analizar qué es lo que te importa, lo que te hace feliz, y qué es lo que te resta e impide que alcances aquello.

Tras está breve introducción sobre el mindfulness y teniendo en cuenta que ni mucho menos soy una experta en el tema, sino una humilde principiante tanto a nivel teórico como práctico, hoy quiero compartir algunos recursos que tengo y que llevo poniendo en práctica algún tiempo en clase y en casa. Todos ellos ayudan a la relajación y a introducir a los niños en la meditación, de una forma lúdica y agradable. Además podemos crear con ellos un bonito espacio en casa o en clase que sea el Rincón de la Calma, para que los más pequeños acudan a él cuando necesiten relajarse.

  1. En primer lugar os quiero hablar de este libro que hace ya tiempo compartí en Instagram. “Tranquilos y atentos como una rana” de Eline Snel, lo edita Kairós.

Es un libro muy completo para trabajar la relajación con los niños. A través de 10 capítulos podemos enseñar a los niños a respirar, a identificar las preocupaciones y gestionarlas, a cultivar la paciencia…  Encontraremos consejos para casa, algunos ejercicios para desarrollar todas estas cosas y lo mejor es que viene con un CD que contiene 11 meditaciones guiadas.

2. ¿Quién no ha oído hablar del bote de la calma? Bueno, si eres uno de ellos te cuento qué es. Se trata de una, podemos llamar, manualidad puesto que  podemos hacerla con niños a partir de unos 4-5 años. Pero el objetivo no es el desarrollo en sí de la actividad, (que también porque a ellos les encanta manipular todos los “ingredientes”); el objetivo es lo que se pretende con ese bote. Pero vamos por partes. ¿Cómo puedo hacer mi propio bote de la calma? Pues bien, toma nota:

  • Bote de cristal o plástico (en función de la edad de cada niño).
  • Agua caliente (mineral o destilada).
  • Pegamento líquido, silicona líquida o glicerina, para dar mayor consistencia al agua.
  • Purpurina: colores, cantidad y tamaños al gusto.
  • Opcional: Tinte para el agua.

Lo primero que hacemos es echar  agua caliente, después el pegamento o su variante y removemos. Tras esto empezamos a echar la purpurina. Removemos todo bien y sellamos el bote aplicando pegamento en la tapadera para que no pueda abrirse. El resultado es algo como esto:

 

Y como os decía el objetivo es que sirva de recurso para que un niño pare, respire y se relaje viendo cómo la purpurina se mueve y lentamente se deposita en el fondo del bote.

3. El Yoga es un ejercicio estupendo para aprender a concentrarnos en nuestro cuerpo. Este juego YOGAME viene con una postura para cada letra del abecedario. En cada letra encontramos la postura y un intervalo de tiempo recomendado durante el cual tenemos que permanecer en ella. Yo lo conseguí hace más de un año en Eureka Kids. Recuerdo que también tenían otro en el que, en lugar de letras, eran animales y a través de ellos se iban haciendo las posturas. Está claro que no a todos los niños les tiene porque gustar o se tienen que sentir obligados a relajarse con este tipo de ejercicios, pero es una opción que creo deben conocer y luego podrán elegir si se sienten cómodos con ella. Si no les damos otras opciones a las habituales está claro que nunca las conocerán.

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4. Y ahora os enseño esta preciosa caja que nos llegó hace pocos días y estamos en casa entusiasmados con ella.

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La Caja Mágica de la Calma  de Hippy Kids Yoga viene con un montón de cositas ideales para un bonito Rincón de la Calma.

Os cuento todo lo que trae:

  • Una ranita para que los niños coloquen en su vientre y observen cómo sube y baja con el baile de la respiración.
  • Una pelota blandita para apretar y relajarse con ella.
  • Una preciosa varita mágica, que es como un mini bote de la calma y el objetivo es el mismo. Desde Hippy Kids Yoga nos aconsejan que expliquemos a los niños que la purpurina es como sus pensamientos cuando están nerviosos o enfadados, y si la dejan quieta verán como poco a poco la purpurina se calma y reposa al fondo de la varita, al igual que sus pensamientos cuando los ordenan y vuelven a la calma.
  • Una baraja de cartas con posturas de yoga, además de que podemos jugar con ellas a diferentes juegos.
  • Un tubo de madera para aprender a controlar la respiración. Al soplar a través de él una pelota ligera de corcho blanco se eleva y según vamos controlando más y más nuestra respiración, conseguimos que no se nos caiga. Esto les alucina.
  • Un librito de mandalas para colorear y crear las suyas propias.
  • Un cuaderno- diario para que escriban cómo se sienten.
  • Y por último un come-cocos para jugar con las posturas de yoga y un medidor de emociones, en el que podrán situar cómo se sienten en cada momento.

Para nuestro rincón de casa además de todo esto hemos incorporado también  un juego que hemos visto un millón de veces y que sirve para desarrollar la PACIENCIA: ¿Quién no ha jugado alguna vez con uno y quién no ha perdido los nervios? Consiste en meter todas las bolitas en los huecos sin que ninguna quede fuera o se salga.

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5. Y por último quiero hablar de las Mandalas.

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Ahora se han puesto de moda y las podemos encontrar en las librerías adaptadas para grandes y pequeños, de todas formas y tamaños. Yo tuve la suerte de conocerlas hace mucho tiempo gracias a mi profesora de practicas, Teresa, que desde aquí la mando un saludo porque seguro que me lee. Las Mandalas tienen muchísimos beneficios: mejoran la caligrafía, la capacidad de atención y concentración y la creatividad. El mejor modo de pintarlas es de dentro a fuera o de fuera hacia dentro, siguiendo así un orden y consiguiendo mayor concentración y armonía en el resultado final del dibujo. Os dejo un par de documentos que encontré hace tiempo navegando por internet. Mandalas 1 y Mandalas 2.

Y con esto termino por hoy. Espero que os hayan gustado todas las cositas y que os animéis a ponerlas en practica en vuestro propio Rincón de la Calma.

Las palabras bonitas

“No hay espejo que mejor refleje la imagen de un hombre que sus palabras”.
Juan Luis Vives

Todos estaban ilusionados. Llevaban días preparando ese trabajo. Cada uno iba a contar a sus compañeros qué quería ser de mayor. Para ello, habían preparado una exposición en la que, mediante imágenes y dibujos, contarían porqué elegían esa profesión, cómo podrían llegar a serlo, qué tipo de funciones tendrían que desempeñar…

Esperaban pacientemente su turno, mientras escuchaban al que hablaba. La profesora estaba orgullosa; podía ver como esos niños eran capaces de hablar en público a pesar de  los nervios que traían. Y no sólo eso, sino que estaban expresando sus sueños y sus ilusiones.

La profesora se percató de que uno de los niños que acababa de exponer estaba en su mesa llorando. Se trataba de uno de los niños más maduros de la clase, de los más resolutivos y autónomos. La profesora se acercó y le preguntó que qué le ocurría. El niño, levantando la cabeza, contestó que un compañero le había dicho “vaya trabajo más tonto“. El niño no paraba de llorar. Salió fuera de clase con la profesora hasta que se relajó y tuvo la certeza de que lo que había contado a los demás era maravilloso.

Aprovechando ese momento la profesora hizo ver a los niños lo mucho que pueden llegar a doler las palabras, muchas veces más que un golpe, o un empujón. Además, esas “palabras feas”, tardan mucho en borrarse.

Según algunos estudios, se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Si esto es cierto, muchas veces no tendríamos tiempo suficiente para borrar esas palabras feas que a diario se nos escapan. No me refiero a insultos solo, me refiero a quejas, a críticas… que inconscientemente llenan las conversaciones.

En el caso de los niños, es común escuchar de su boca lo que hacen mal sus compañeros, lo que no hacen, lo que hacen de otra forma…Intentan de esta manera ensalzar su propio comportamiento queriendo decir a los mayores “ves, yo lo hago bien, él o ella no”.  Es ahí cuando tenemos un papel fundamental, cuando tenemos que enseñarles que lo que cada uno haga no estará ni mejor ni peor en función de lo de los demás, simplemente será suyo.

Hace tiempo alguien me dijo que el lenguaje, el uso que hace una persona de él, dice más de esa persona que cualquier otra cosa. Es cierto que nuestro lenguaje, el vocabulario que usamos, el tono… transmite no solo algo de nosotros, sino que  además deja un poso en el que lo recibe. En el que caso de los niños es vital que ese poso sea de palabras bonitas. No me refiero por supuesto decirles a todo lo que piden que si, o decirles a todo “muy bien” o a no contradecirles. Me refiero a decirles que no cuando corresponda, a enseñarles que se esfuercen, a discutir distintos puntos de vista. Todo con palabras bonitas.

Si les hablamos de esa manera, ellos seguro lo aplican también con sus iguales.

Os dejo una serie de frases que buscan precisamente eso, fomentar lo positivo sobre la crítica:   Palabras bonitas

Por otra parte, en mi clase desde esta semana vamos a tener el “Bote de las Palabras Bonitas”. En él, cada niño meterá cinco palabras bonitas dedicadas por cada una fea que diga de un compañero.  Pronto os lo enseñaré en Instagram @elefantedeojosdulces

“Cuando puedas elegir entre tener razón o ser amable, elige ser amable”
La lección de August.

 

 

 

 

Cadena de favores

Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en lugares pequeños, pueden cambiar el mundo. Eduardo Galeano.

Mañana celebramos el Día de la Paz. Es una celebración que está extendida prácticamente en  todos los colegios. Se celebra el 30 de enero porque ese día es el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, que, con su lucha pacífica, consiguió hacer llegar la independencia a su país, India.

Es importante enseñar a los pequeños, que sus acciones, todas y cada una de ellas, tienen un efecto en los demás y en el mundo que les rodea. Como el efecto mariposa, y como Eduardo Galeano expresa en la cita con la que he empezado hoy, formamos parte de una pequeña comunidad que influye de manera decisiva en el planeta en el que vivimos. Es importante saber que cada acción cuenta, que cada uno de nosotros sumamos o restamos, nosotros decidimos. Es importante también reflexionar sobre ello de vez en cuando para que no olvidemos que tenemos  el poder para elegir QUIÉN queremos ser. Os dejo aquí la entrada ¿Qué lobo eres tú? que escribí hace un tiempo y está relacionado con esto.

Mañana haremos diferentes actividades en clase para conmemorar el Día de la Paz, pero por encima de todo vamos a convivir y a intentar enseñar a resolver los conflictos con la palabra, como hizo Gandhi.

Por último, quiero compartir  un enlace a un vídeo que a mi me encanta, lo pongo con el sonido a tope porque me transmite sensaciones estupendas y me hace creer que un mundo mejor es posible si cada uno de nosotros ponemos de nuestra parte. Espero que también os guste.

Pincha aquí si quieres ver el vídeo: Cadena de favores

Emociónate

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino y tu destino será tu VIDA”.
M. Gandhi

Siempre me ha encantado esta cita. Me inspira muchas cosas y vuelvo a ella muy a menudo. Es increíble como puede cambiar la actitud si tenemos en cuenta todo ese proceso que cita Gandhi. Esos pensamientos surgen de nuestras emociones. Nuestro estado de ánimo va a provocar que tengamos unos pensamientos u otros. ¿O es al contrario? quizás son los pensamientos los que nos hacen tener un estado de ánimo concreto. En cualquier caso, si somos conscientes de ello, tendremos el poder de cambiarlos si nos causan daño o malestar.

Todo lo relacionado con las emociones, no sé vosotros, yo empecé a descubrirlo siendo adulta. En mi etapa de niñez o adolescencia no tenía conciencia de ello. Quizás mis experiencias pasadas, tanto buenas como malas, serían las mismas, pero si alguien me hubiera enseñado todo esto, seguramente las habría gestionado de otra forma, o simplemente las habría SENTIDO sin más, que ya es mucho.

Como maestra me parece fundamental trabajar la parte emocional en el aula. No tengo ninguna duda de que ningún maestro no se ocupe de esto de una manera o de otra (por ejemplo a la hora de solucionar los conflictos habituales entre compañeros). Sin embargo creo necesario poner nombre a las emociones, creo necesario que los niños sepan que lo que están sintiendo (sobre todo emociones que les causan malestar) pasará, y sobre todo creo necesario enseñarles desde pequeños estrategias para aquellas emociones que les bloquean.

Dicho esto, hoy quería compartir la actividad que hemos empezado hoy en clase. Nuestro Proyecto Emociones lo vamos a llevar a cabo durante una sesión a la semana en el área de Lengua. Vamos a trabajar la expresión oral y escrita, con el vocabulario propio de la temática.

Tiene tres apartados:

  • Emoción: Aquí cada semana vamos a hablar de una emoción. Para ello recurro al maravilloso libro de Palabras Aladas: Emocionario. Una vez hemos leído la definición de la emoción que corresponda (por ejemplo hoy hemos hablado de la FRUSTRACIÓN), hablamos sobre situaciones en la que nos hemos sentido así. Después vemos la  ilustración de la emoción que proporciona esta editorial y hablamos sobre ella.
  • Tras esto,  ponemos en común el DIARIO DE MIS LOGROS. Esta actividad la trabajan previamente en casa y en clase es una puesta en común. El objetivo es que reflexionen y pongan el foco en sus logros y aciertos así como que entiendan que el error forma parte del aprendizaje. Este diario es el inicio para construir una AUTOESTIMA POSITIVA.
  • Por último, el broche de la actividad requiere la participación de las familias. A cada familia le entregaré tres papeles de colores, sin que los niños lo sepan. En esos tres papeles deben escribir razones por las que se sienten orgullosos de sus hijos, que es lo que les gusta, qué les encantó que lograran… Los papeles me los deben entregar en un sobre cerrado para que los niños no lo vean. Lo expondré en un mural en clase y ahí será cuando descubran qué piensan sus familias de ellos. Esta actividad ya la he hecho más veces y resulta muy emocionante.

 

El proyecto como veis es sencillo, creo que la parte fundamental que tiene es que aprendemos a ponerle nombre a lo que sentimos, es decir, SER CAPACES DE IDENTIFICAR LAS EMOCIONES .

Os dejo los enlaces en las palabras sombreadas de azul. Espero que os guste.

 

 

 

 

Leer y pensar

“Una mañana de invierno, un hombre que salía a pasear cada día por la playa, se sorprendió al ver miles de estrellas de mar sobre la arena, prácticamente estaba cubierta toda la orilla.
Se entristeció al observar el gran desastre, pues sabía que esas estrellas apenas podían vivir unos minutos fuera del agua.
Resignado, comenzó a caminar con cuidado de no pisarlas, pensando en lo fugaz que es la vida, en lo rápido que puede acabar todo.
A los pocos minutos, distinguió a lo lejos una pequeña figura que se movía velozmente entre la arena y el agua.
En un principio pensó que podía tratarse de algún pequeño animal, pero al aproximarse descubrió que, en realidad, era una niña que no paraba de correr de una lado para otro: de la orilla a la arena, de la arena a la orilla.
El hombre decidió acercarse un poco más para investigar qué estaba ocurriendo.
-Hola – saludó.
-Hola – le respondió la niña.
-¿qué haces corriendo de aquí para allá? – le preguntó con curiosidad.
La niña se detuvo unos instantes, cogió aire y le miró a los ojos.
-¿No lo ves? – contestó sorprendida.-Estoy devolviendo las estrellas al mar para que no se mueran.
El hombre asintió con lástima.
-Si, ya lo veo, pero no te das cuenta de que hay miles de estrellas en la arena,por muy rápido que vayas jamás podrás salvarlas a todas… tu esfuerzo no tiene sentido.
La niña se agachó, cogió una estrella que estaba a sus pies y la lanzó con fuerza al mar.
-Para esta sí que ha tenido sentido”.

Este cuento pertenece al libro Cuentos para entender el mundo, de Eloy Moreno. Recopila más de 30 adaptaciones de cuentos. Todos ellos transmiten algo que te hace parar y pensar por un momento. Se ha convertido en uno de mis libros preferidos, tanto en casa donde seguimos el consejo del autor de leer un cuento antes de dormir para tener toda la noche para pensar en él y todo el día para comprenderlo, como en clase, que me parece un recurso ideal para trabajar valores y la expresión oral.

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“No enseñes nada, ya que aún tienes que aprenderlo todo”. Fernando Pessoa

Esta cita está recogida en el libro de Óscar Gonzalez “365 Propuestas para Educar”. Es un libro que recoge 365 citas relacionadas con la educación. Lo original es que están clasificadas por temáticas. Por ejemplo, las citas del mes de marzo están relacionadas con “ser padres y madres”; agosto con la “creatividad”… Además al inicio de cada mes, el autor hace una pequeña reflexión sobre el tema que corresponde.

Este libro me lo regalaron hace justo un año, siempre lo tengo a mano. Me encantan las citas para reflexionar e inspirarme en ellas.

Os dejo aquí el enlace a Amazon 365 propuestas para educar

365

 

Por último, hoy quiero compartir uno de los libros que he leído el último mes. La metodología Montessori siempre me ha atraído. Hace poco descubrí este libro escrito por Cristina Tébar, Montessori en casa. Como os imaginaréis, no habla del método aplicado en el aula. Se dirige sobre todo a padres y madres interesados en ponerlo en práctica desde casa. Como la autora repite, no es un manual para hacer un cambio drástico en nuestra filosofía de vida. Más bien, son los cimientos para introducir en la vida diaria este método. Al principio cuenta de forma general todo lo que abarca Montessori, para empezar después con la puesta en práctica. Para los interesados en este método, este libro es una buena forma de empezar a introducirse en él.

Aquí os dejo también el enlace de Amazon: Montessori en casa

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Espero hayáis tenido buen comienzo de año.

“No conozco a ningún niño creativo que no sea feliz”

Óscar González.

 

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DEJAR ATRÁS PARA ILUSIONARTE

2016, a ti te digo que te lleves las penas, las envidias. Que te lleves el miedo a intentarlo, que recojas celos, fracasos no asumidos, indecisiones y rencores. Que ya has pasado. Que de ti hemos  disfrutado, aprendido y asumido. Que nos has hecho reír, llorar, agotarnos y volver a empezar. Que te has llevado a alguien para quedártelo.

Que nos has enseñado, como todos tus hermanos, que el tiempo pasa y no vuelve y por eso nos traes a 2017 para que lo intentemos una vez más. Para intentar aquello con lo que no hemos podido; para lograr aquello que nos espera; para alcanzar sueños, metas y deseos. Para querer más bonito y bien. Para decirlo ALTO. Para disfrutar, para llorar y dejarlo pasar. Para no enredarnos en lo que no suma. Para vivirte. En calma. Para sentirte pasar. Para quedarnos con lo bueno. Para creer que puedo, creer que podemos. Para repetirnos que solo vienes una vez y no vas a volver. Para que nuestro mantra sea SOLO LO QUE SUMA  en cada uno de tus días.

OS DESEO FELICES FIESTAS Y UN MONTÓN DE SUEÑOS E ILUSIONES PARA EL AÑO NUEVO QUE NOS ESPERA.

Miriam.

Raíces y alas

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

María Teresa de Calculta

Un  niño se tropezó. Antes de caer, su padre le cogió. Una niña lloraba, había perdido su muñeca favorita. Su madre corrió a comprar otra igual. Un niño perdió la hoja que le dio su profesora para hacer un trabajo. Su madre se encargó de conseguir otra. Una niña no escuchó en clase cuándo era la excursión. Pero no importó, su madre al llegar a casa se lo dijo. Un niño dejó de escuchar y de escribir en la agenda las cosas importantes. Sus padres las sabían todas…

Quizás exagero. O quizás no. Lo que no deja de ser cierto es que de forma inconsciente creemos que los más pequeños son incapaces. Creemos que sin nosotros al lado en cada momento se van a perder. No lo van a lograr. Se van a caer. Ellos, acostumbrados, no sienten seguridad en sí mismos y se acomodan en ese papel. Dejan de intentarlo, dejan de lado las responsabilidades que les corresponden por edad, ya serán asumidas por los adultos.

Hace poco vi como una madre acudía a la directora de un colegio a quejarse por un “incidente” ocurrido con su hija de 5 años y la profesora de esta. Lo sucedido era que la niña salía todos los días con la taza que debía estar en clase para beber agua, y la profesora no había revisado la mochila para sacársela. Poco que decir. ¿Realmente creemos que nuestros niños no son capaces por sí solos de hacer esto? Si como mínimo no les responsabilizamos de algo así, que por edad perfectamente es asumible  ¿de qué se podrán responsabilizar cuándo sean más mayores? ¿Serán capaces de buscar soluciones sin tener cerca a sus padres?

Pueden ser ejemplos que a simple vista no parecen trascendentes en la vida de un niño. Sin embargo, creo que si lo son. Forma parte de la educación enseñar a asumir consecuencias. No es necesario  ser un profesional del ámbito pedagógico para saber de qué pueden responsabilizarse. Cada niño es un mundo, lo importante es que cada uno, dentro de sus capacidades, pueda asumirlas. Esto no les priva de libertad, no les priva del juego. Les enseña a ser niños capaces, resolutivos. Les enseña a aprender por sí mismos. Les ayuda  a CONFIAR en sí mismos. Se fomenta así una AUTOESTIMA positiva.

Quizás creemos que con este modelo de enseñanza los padres y maestros no intervienen en la educación de los niños. Se trata de todo lo contrario. Es más difícil, porque hay que reflexionar más. Tenemos que, muchas veces, reprimir ese gesto que sale de forma instintiva para ayudarles inmediatamente. Y en lugar de eso, convertirnos en guías, en mediadores. En aquellos referentes a los que esos niños, que serán jóvenes y adultos algún día, tendrán la confianza para acudir a nosotros buscando opinión, quizás consejo, pero no buscando la solución. Esa que sabrán encontrar por sí solos. Y que, si no encuentran o se equivocan al elegir, no importará; habrán adquirido tolerancia a la frustración. Habrán conseguido ser personas maduras emocionalmente.

Tengo muchos propósitos para el próximo año, como por ejemplo conseguir educar a niños felices, sabiendo que llorarán alguna vez. Exigir que mejoren, sabiendo que se desesperarán. Enseñarles a resolver conflictos, sabiendo que se perderán; Enseñarles a perder el miedo al error, sabiendo que se frustraran. Todo con un objetivo común: enseñarles que PUEDEN.

Para despedirme, os invito a que veáis este vídeo de Nuria Pérez que explica mucho mejor lo que quiero transmitir.

Si quieres verlo pincha en el siguiente enlace:
Cuando llegó el tsunami.

Hasta pronto.

Raíces y alas, raíces y alas, raíces y alas…

Aprendiendo a convivir

No había dormido. Era media mañana y acaba de llegar al que sería su colegio. Aquella vez había tenido suerte, la había tocado cerca de casa. Aún así, los nervios eran los de siempre. La incertidumbre de no saber en qué lugar iba a trabajar durante ese curso la estaban matando. Ya pronto, esa intranquilidad la abandonaría, al menos, durante unos meses.

Quien lea esto reconocerá en esas líneas a tantos profesores interinos que viven cada año esa experiencia. Con  mucha suerte, una sola vez por curso.

El año pasado, tras haber vivido yo también esa situación, llegué al colegio que había “elegido”. Nada más aterrizar, entre toda la información que recibí, hubo una en concreto que no se me iba de la cabeza durante los primeros días: “Tienes un grupo que está muy desmotivado. Haz lo posible por motivarlos”.

Eran muchas las ideas, pero ninguna terminaba de convencerme.Decidí no precipitarme y antes de estructurar alguna de ellas, quería conocer bien a los que serían “mis niños”. Pronto detecté uno de los aspectos más tóxicos del grupo,  suele estar presente en las aulas, aunque no con tanto carácter. Era el hecho de que  estaban muy pendientes los unos de los otros, de forma acusadora, y rápidamente señalaban los errores de los demás buscando un castigo ejemplificador.

A partir de ahí  fui tejiendo el que sería mi plan de acción. En primer lugar, quise crear un contrato de convivencia. El contrato de aula, como lo llamaríamos, estaría formado por una serie de normas establecidas entre todos los alumnos. El día que lo pusimos en marcha, empezamos a hacer una lluvia de ideas de cuáles serían esas normas, pronto iríamos unificando muchas de ellas y por último, yo las redacté en lenguaje positivo, todas las que habían dicho ellos empezaban por la palabra NO, cosa que a mí no me gustaba nada.

Después, todos estuvimos de acuerdo en que si tanto las normas eran cumplidas como si se incumplían, deberían tener una serie de consecuencias.Estas consecuencias también las establecieron ellos. Por ejemplo, si se cumplían como consecuencia podrían tener un diploma, un vale para no hacer los deberes un día… y si se incumplían, las consecuencias podrían ser las de rellenar una ficha de reflexión sobre el propio comportamiento.

Redacté esas normas en forma de contrato. Cada uno se llevó a casa  su copia para que sus familias la vieran. Era un contrato  firmado por ellos y por mí.

Para poder comprobar el cumplimiento del contrato, pusimos en clase una tabla de comportamiento en la que se relacionaba todas las normas de aula con cada alumno, así podríamos señalar en cualquier momento el incumplimiento de alguna de ellas. Ahora lo pienso, y creo que le daría la vuelta, señalaría a quien cumpliera las normas. Al cabo de quince días, se hacía recuento y se establecían las consecuencias.

Os adjunto el contrato de aula, la ficha de reflexión y la tabla de comportamiento:

Por último necesitaba dotar a todos los niños de una responsabilidad, quería que cada uno estuviera implicado con el grupo. Por eso organicé la clase por roles. Los roles eran rotativos, también cada quince días. Había algunos que sólo lo tenía un único alumno (por ejemplo el policía o el abogado), otros estaban repartidos entre varios (responsable del silencio, orden…), de tal forma que todos tenían siempre alguna responsabilidad.

El más representativo fue el abogado. Fue una figura clave para permitir el avance como grupo. El abogado recibía quejas de sus compañeros, e intentaba mediar, proponer soluciones. Las estrategias que daba a los que tuvieron ese rol eran básicamente que intentarán siempre escuchar a las dos partes afectadas; pedirles a cada una de ellas cuál sería la mejor solución para el conflicto en cuestión y ponerlo en marcha. En ocasiones una de las partes no quería solucionarlo. Entonces le concedíamos un tiempo determinado, para que se calmara y lo reflexionara. Siempre funcionaba, y terminaba acudiendo a solucionar el conflicto cuando ya estaba más tranquilo o tranquila. Este aspecto en concreto fue todo un éxito, y los chicos cada vez eran más autónomos para encontrar soluciones. El hecho de que la convivencia en el aula era cada vez mejor, también ayudo mucho, pues había muchos menos conflictos. Aquí os dejo un enlace para que veáis cuáles eran los roles que teníamos en clase:

Con esto la clase empezó a tener un buen clima de trabajo. Lógicamente no quedó en eso. Esto permitió una buena base para trabajar dos proyectos. Uno era el de la Autoestima, y otro el de la Empatía. Que pronto espero poder compartir con vosotros.

Todas estas actividades son adaptaciones mías de ideas originales que suelo encontrar en libros, blogs… En concreto estas las encontré en el libro “Aulas muy creativas” de Michelle Scavo y en “La nueva educación” de César Bona.

Espero que en algún momento os sirvan como lo hicieron conmigo.

Las personas se olvidan de lo que dices,
también se olvidan de lo que haces,
pero nunca se olvidan de cómo las haces sentirse.
Maya Angelou.

Regala emociones

“Si no te gusta leer es porque aún no has encontrado el libro adecuado”

J.K.Rowling

No puedo estar más de acuerdo con esta cita. Todos tenemos un libro, aquel primer libro que nos marca y que nunca olvidamos. A este le seguirán muchos otros. Pero estoy segura que la mayoría tiene guardado para siempre a su “preferido”.

Hoy os quiero recomendar algunos libros para tener en cuenta de cara a las próximas fiestas y así, os podáis convertir en el mensajero que regaló a un niño el libro que le marcó para siempre. 

Hoy día hay miles de libros preciosos, con ilustraciones maravillosas. No es fácil elegir. Por eso he decidido seleccionar solo aquellos que están relacionados con las emociones. Espero que entre ellos alguno os elija:

  1. Emocionario. Di lo que sientes:

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Quiero empezar con este libro porque creo que ha sido unos de los primeros en abrir un estilo, convirtiéndose en un referente de los libros que tratan las emociones. En el encontraréis 42 emociones que se van enlazando unas con otras. Para edades tempranas (3-6 años aproximadamente) es aconsejable hablar de cada emoción a través de las imágenes. Para niños mayores es un excelente diccionario que les ayudará a identificar cada emoción. Además, su editorial comparte  una variedad muy amplia de recursos con el fin de que podamos profundizar el contenido del libro. Aquí os dejo el enlace: El emocionario. En mi clase y en mi casa siempre esta presente.

2. Así es mi corazón:

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Este libro es ideal para edades comprendidas entre 4 y 7 años (siempre aproximadamente, porque depende mucho del niño o niña). En él una niña nos abre su corazón para enseñarnos todas sus habitaciones. Para cada emoción utiliza comparaciones muy apropiadas para que los niños las comprendan y sean capaces de identificarse con cada una de ellas. Además cada página de este libro tiene un corazón troquelado que permite un efecto visual muy interesante y que a los niños les encanta.

3. El emocionómetro del inspector Drilo:

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Está en la línea del Emocionario, pero impregna  un nuevo estilo. En él no sólo encontraréis la definición de cada emoción. Como marco de entrada tenemos la historia de un cocodrilo que se convierte en investigador de emociones. Para ello analiza qué hizo cambiar el comportamiento de los personajes del cuento y las reacciones que tienen en cada caso, para así llegar a una conclusión. Es una manera muy divertida de ayudar a los niños a identificar qué situaciones les producen ciertas emociones y qué efectos producen en su cuerpo. Desde mi opinión creo que es el principio para enseñarles a gestionar las emociones. Con un grupo de personajes muy entrañable, con 10 emociones habitualmente presentes en los más pequeños y unas ilustraciones muy trabajadas. Este libro os enganchará.

4. Las palabras dulces

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Este libro ya lo he compartido alguna vez en instagram. Recurrimos a él a menudo. Es uno de los que más gusta a mi hija. Quizás sea una señal. La ratita Lola se levanta una mañana con muchas ganas de decirles a sus padres palabras dulces. Sin embargo, las prisas de cada día impiden que la presten atención. Después, en el transcurso de la jornada, cada situación vuelve a impedirla sacar de su boca esas palabras dulces. La frustración de no poder compartirlas hacen que Lola vaya cambiando su humor, y llega a casa triste y enfadada. No os desvelo el final. Este libro es una invitación a los padres para que paren y escuchen a sus hijos, tienen cosas tan importantes que decir como las de Lola.

5. Sentimientos

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En este encontraréis de nuevo la exploración del mundo de las emociones. En este caso hacen uso de un texto sencillo acompañado de ilustraciones preciosas que además, al ser un albúm troquelado, no deja indiferente a ningún niño. Encontraréis emociones como la vergüenza, los celos, el entusiasmo... En este caso lo recomiendo para niños pequeños, a partir de 3 años más o menos. A través de las ilustraciones se les puede transmitir y ayudar a identificar sus sentimientos.

6. Todos sois mis favoritos

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Kokinos siempre tiene cosas preciosas, y si además están los autores de Adivina cuánto te quiero, os podéis esperar mucho de este cuento. Debido al argumento, esta especialmente recomendado para niños que acaban de tener algún hermanito. Os imaginareis ya que la emoción que trata es la de los celos. La  dulzura y la calma de las ilustraciones no os dejan indiferentes. Recomendable a partir de 4 y más allá.

7. ¿Cómo te sientes hoy?

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Cuando descubrí este libro  me pareció el más práctico de todos. Nada más empezarlo te pregunta ¿cómo te sientes hoy? y si tu respuesta es feliz, te manda a una página, si es triste, te manda a otra… y así con cada una de las emociones. Cuando abres la página de la emoción que sientes, te encuentras con un montón de consejos prácticos para saber gestionar esa emoción. Me parece muy práctico y divertido. Las ilustraciones también acompañan. Este requiere de mayor autonomía por lo que lo recomendaría a partir de 5 años y más allá.

8. Diario de la gratitud

Recurro una vez más a esta editorial Palabras Aladas. No se trata de un cuento ni de un libro, pero si puede convertirse en uno. Consiste en un diario en el que cada niño (o incluso tú), puede escribir cada día cómo se siente y reflexionar sobre tres cosas por las que quiere dar las gracias. Me parece muy interesante por dos aspectos: la primera porque de alguna manera “obliga” a pararnos y pensar sobre cómo estamos, cómo nos sentimos, conseguir eso ya es un logro; pero es que además ejercitando el agradecimiento conseguiremos focalizar nuestro pensamiento en lo positivo, gestionando de manera más resolutiva las cuestiones negativas, los conflictos. Dado que tiene estas características, yo lo trabajaría a partir de 4º curso de Primaria y más allá.

Y hasta aquí. Espero que alguna de estas propuestas os sirva de idea para regalar, porque, por favor, que no le falte a ningún niño un libro de regalo.

Tan solo, respira

El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el universo.  
Marco Aurelio

No fue justo, no fue justo. Me quitó  mi sitio y me empujó. No quise pegarle,pero lo hice.No sé explicar por qué lo hice, pero me enfadé tanto que no pude controlarme. Ahora sé que no hice lo correcto, no actúe bien. Sin embargo, creo que no podría volver a hacerlo de otra manera. Si volviera a ocurrir, seguramente respondería de la misma forma

O no. Somos testigos todos los días de la impulsividad de los niños, de su falta de autocontrol que por lo general suele traerles algún que otro problema. Cuando actúan de una forma inadecuada con un amigo, compañero o hermano, tendemos a preguntar por qué lo han hecho. Nos referimos a que, si saben que pegar e insultar no está bien, es más, les traerá consecuencias que les van a perjudicar, ¿por qué lo hacen? ¿por qué no se reprimen? Diría que por la misma razón por la que nosotros, los adultos, actuamos de forma impulsiva en determinadas ocasiones (en un atasco, en un parking…) Suele coincidir cuando algo no sale como  esperamos, nos pilla fuera de juego, deja de lado a nuestras expectativas y ese “algo” viene a fastidiarnos. Nos invade una oleada de rabia e ira que no podemos controlar. A pesar de que siendo adultos estamos más entrenados para reprimir esa rabia, a veces sale de forma incontrolada. Hemos aprendido a reprimir pero no a canalizar.

Creo que es importante enseñar a los niños a identificar el momento en que esa rabia está invadiéndoles. Si son capaces de reconocer cuando se “apodera” de ellos, podrán poner en marcha algunas técnicas de autocontrol que previamente les habremos enseñado.

Quiero compartir este vídeo que descubrí hace poco y que se refiere a lo que os acabo de contar. La relajación como punto de partida para aprender a canalizar  emociones que hacen que perdamos el control ante determinadas situaciones.

La relajación, una vez empiezas a practicarla, ya empiezas a echarla de menos.

Espero que os guste y os animo a practicar de forma regular la relajación con vuestros niños de clase o vuestros hijos. A continuación tenéis el enlace.

Solo respira