Cadena de favores

Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en lugares pequeños, pueden cambiar el mundo. Eduardo Galeano.

Mañana celebramos el Día de la Paz. Es una celebración que está extendida prácticamente en  todos los colegios. Se celebra el 30 de enero porque ese día es el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, que, con su lucha pacífica, consiguió hacer llegar la independencia a su país, India.

Es importante enseñar a los pequeños, que sus acciones, todas y cada una de ellas, tienen un efecto en los demás y en el mundo que les rodea. Como el efecto mariposa, y como Eduardo Galeano expresa en la cita con la que he empezado hoy, formamos parte de una pequeña comunidad que influye de manera decisiva en el planeta en el que vivimos. Es importante saber que cada acción cuenta, que cada uno de nosotros sumamos o restamos, nosotros decidimos. Es importante también reflexionar sobre ello de vez en cuando para que no olvidemos que tenemos  el poder para elegir QUIÉN queremos ser. Os dejo aquí la entrada ¿Qué lobo eres tú? que escribí hace un tiempo y está relacionado con esto.

Mañana haremos diferentes actividades en clase para conmemorar el Día de la Paz, pero por encima de todo vamos a convivir y a intentar enseñar a resolver los conflictos con la palabra, como hizo Gandhi.

Por último, quiero compartir  un enlace a un vídeo que a mi me encanta, lo pongo con el sonido a tope porque me transmite sensaciones estupendas y me hace creer que un mundo mejor es posible si cada uno de nosotros ponemos de nuestra parte. Espero que también os guste.

Pincha aquí si quieres ver el vídeo: Cadena de favores

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Emociónate

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino y tu destino será tu VIDA”.
M. Gandhi

Siempre me ha encantado esta cita. Me inspira muchas cosas y vuelvo a ella muy a menudo. Es increíble como puede cambiar la actitud si tenemos en cuenta todo ese proceso que cita Gandhi. Esos pensamientos surgen de nuestras emociones. Nuestro estado de ánimo va a provocar que tengamos unos pensamientos u otros. ¿O es al contrario? quizás son los pensamientos los que nos hacen tener un estado de ánimo concreto. En cualquier caso, si somos conscientes de ello, tendremos el poder de cambiarlos si nos causan daño o malestar.

Todo lo relacionado con las emociones, no sé vosotros, yo empecé a descubrirlo siendo adulta. En mi etapa de niñez o adolescencia no tenía conciencia de ello. Quizás mis experiencias pasadas, tanto buenas como malas, serían las mismas, pero si alguien me hubiera enseñado todo esto, seguramente las habría gestionado de otra forma, o simplemente las habría SENTIDO sin más, que ya es mucho.

Como maestra me parece fundamental trabajar la parte emocional en el aula. No tengo ninguna duda de que ningún maestro no se ocupe de esto de una manera o de otra (por ejemplo a la hora de solucionar los conflictos habituales entre compañeros). Sin embargo creo necesario poner nombre a las emociones, creo necesario que los niños sepan que lo que están sintiendo (sobre todo emociones que les causan malestar) pasará, y sobre todo creo necesario enseñarles desde pequeños estrategias para aquellas emociones que les bloquean.

Dicho esto, hoy quería compartir la actividad que hemos empezado hoy en clase. Nuestro Proyecto Emociones lo vamos a llevar a cabo durante una sesión a la semana en el área de Lengua. Vamos a trabajar la expresión oral y escrita, con el vocabulario propio de la temática.

Tiene tres apartados:

  • Emoción: Aquí cada semana vamos a hablar de una emoción. Para ello recurro al maravilloso libro de Palabras Aladas: Emocionario. Una vez hemos leído la definición de la emoción que corresponda (por ejemplo hoy hemos hablado de la FRUSTRACIÓN), hablamos sobre situaciones en la que nos hemos sentido así. Después vemos la  ilustración de la emoción que proporciona esta editorial y hablamos sobre ella.
  • Tras esto,  ponemos en común el DIARIO DE MIS LOGROS. Esta actividad la trabajan previamente en casa y en clase es una puesta en común. El objetivo es que reflexionen y pongan el foco en sus logros y aciertos así como que entiendan que el error forma parte del aprendizaje. Este diario es el inicio para construir una AUTOESTIMA POSITIVA.
  • Por último, el broche de la actividad requiere la participación de las familias. A cada familia le entregaré tres papeles de colores, sin que los niños lo sepan. En esos tres papeles deben escribir razones por las que se sienten orgullosos de sus hijos, que es lo que les gusta, qué les encantó que lograran… Los papeles me los deben entregar en un sobre cerrado para que los niños no lo vean. Lo expondré en un mural en clase y ahí será cuando descubran qué piensan sus familias de ellos. Esta actividad ya la he hecho más veces y resulta muy emocionante.

 

El proyecto como veis es sencillo, creo que la parte fundamental que tiene es que aprendemos a ponerle nombre a lo que sentimos, es decir, SER CAPACES DE IDENTIFICAR LAS EMOCIONES .

Os dejo los enlaces en las palabras sombreadas de azul. Espero que os guste.

 

 

 

 

Aprendiendo a convivir

No había dormido. Era media mañana y acaba de llegar al que sería su colegio. Aquella vez había tenido suerte, la había tocado cerca de casa. Aún así, los nervios eran los de siempre. La incertidumbre de no saber en qué lugar iba a trabajar durante ese curso la estaban matando. Ya pronto, esa intranquilidad la abandonaría, al menos, durante unos meses.

Quien lea esto reconocerá en esas líneas a tantos profesores interinos que viven cada año esa experiencia. Con  mucha suerte, una sola vez por curso.

El año pasado, tras haber vivido yo también esa situación, llegué al colegio que había “elegido”. Nada más aterrizar, entre toda la información que recibí, hubo una en concreto que no se me iba de la cabeza durante los primeros días: “Tienes un grupo que está muy desmotivado. Haz lo posible por motivarlos”.

Eran muchas las ideas, pero ninguna terminaba de convencerme.Decidí no precipitarme y antes de estructurar alguna de ellas, quería conocer bien a los que serían “mis niños”. Pronto detecté uno de los aspectos más tóxicos del grupo,  suele estar presente en las aulas, aunque no con tanto carácter. Era el hecho de que  estaban muy pendientes los unos de los otros, de forma acusadora, y rápidamente señalaban los errores de los demás buscando un castigo ejemplificador.

A partir de ahí  fui tejiendo el que sería mi plan de acción. En primer lugar, quise crear un contrato de convivencia. El contrato de aula, como lo llamaríamos, estaría formado por una serie de normas establecidas entre todos los alumnos. El día que lo pusimos en marcha, empezamos a hacer una lluvia de ideas de cuáles serían esas normas, pronto iríamos unificando muchas de ellas y por último, yo las redacté en lenguaje positivo, todas las que habían dicho ellos empezaban por la palabra NO, cosa que a mí no me gustaba nada.

Después, todos estuvimos de acuerdo en que si tanto las normas eran cumplidas como si se incumplían, deberían tener una serie de consecuencias.Estas consecuencias también las establecieron ellos. Por ejemplo, si se cumplían como consecuencia podrían tener un diploma, un vale para no hacer los deberes un día… y si se incumplían, las consecuencias podrían ser las de rellenar una ficha de reflexión sobre el propio comportamiento.

Redacté esas normas en forma de contrato. Cada uno se llevó a casa  su copia para que sus familias la vieran. Era un contrato  firmado por ellos y por mí.

Para poder comprobar el cumplimiento del contrato, pusimos en clase una tabla de comportamiento en la que se relacionaba todas las normas de aula con cada alumno, así podríamos señalar en cualquier momento el incumplimiento de alguna de ellas. Ahora lo pienso, y creo que le daría la vuelta, señalaría a quien cumpliera las normas. Al cabo de quince días, se hacía recuento y se establecían las consecuencias.

Os adjunto el contrato de aula, la ficha de reflexión y la tabla de comportamiento:

Por último necesitaba dotar a todos los niños de una responsabilidad, quería que cada uno estuviera implicado con el grupo. Por eso organicé la clase por roles. Los roles eran rotativos, también cada quince días. Había algunos que sólo lo tenía un único alumno (por ejemplo el policía o el abogado), otros estaban repartidos entre varios (responsable del silencio, orden…), de tal forma que todos tenían siempre alguna responsabilidad.

El más representativo fue el abogado. Fue una figura clave para permitir el avance como grupo. El abogado recibía quejas de sus compañeros, e intentaba mediar, proponer soluciones. Las estrategias que daba a los que tuvieron ese rol eran básicamente que intentarán siempre escuchar a las dos partes afectadas; pedirles a cada una de ellas cuál sería la mejor solución para el conflicto en cuestión y ponerlo en marcha. En ocasiones una de las partes no quería solucionarlo. Entonces le concedíamos un tiempo determinado, para que se calmara y lo reflexionara. Siempre funcionaba, y terminaba acudiendo a solucionar el conflicto cuando ya estaba más tranquilo o tranquila. Este aspecto en concreto fue todo un éxito, y los chicos cada vez eran más autónomos para encontrar soluciones. El hecho de que la convivencia en el aula era cada vez mejor, también ayudo mucho, pues había muchos menos conflictos. Aquí os dejo un enlace para que veáis cuáles eran los roles que teníamos en clase:

Con esto la clase empezó a tener un buen clima de trabajo. Lógicamente no quedó en eso. Esto permitió una buena base para trabajar dos proyectos. Uno era el de la Autoestima, y otro el de la Empatía. Que pronto espero poder compartir con vosotros.

Todas estas actividades son adaptaciones mías de ideas originales que suelo encontrar en libros, blogs… En concreto estas las encontré en el libro “Aulas muy creativas” de Michelle Scavo y en “La nueva educación” de César Bona.

Espero que en algún momento os sirvan como lo hicieron conmigo.

Las personas se olvidan de lo que dices,
también se olvidan de lo que haces,
pero nunca se olvidan de cómo las haces sentirse.
Maya Angelou.