El rincón de la calma

Algunas personas sienten la lluvia. Otras simplemente se mojan. Anónimo.

La idea central de Mindfulness no es otra que conseguir que cuerpo y mente trabajen de forma conjunta para favorecer el crecimiento e incluso la sanación. Se basa fundamentalmente en tener conciencia plena de dónde estamos y qué hacemos en cada momento. Está comprobado que con una práctica regular se reducen niveles de estrés y ansiedad, y no solo eso, sino que con esa práctica se “aprende” a ser feliz, pues no anticipamos problemas que aun NO existen,  simplemente nos limitamos a vivir el momento presente.

Todo esto que a priori resulta tan espiritual, llevado a la práctica, puede convertirse en una verdadera filosofía de vida que nos va a ayudar a priorizar e invertir el tiempo en lo que realmente lo merece, al menos para cada uno de nosotros. Es cuestión de sentarte contigo mismo y analizar qué es lo que te importa, lo que te hace feliz, y qué es lo que te resta e impide que alcances aquello.

Tras está breve introducción sobre el mindfulness y teniendo en cuenta que ni mucho menos soy una experta en el tema, sino una humilde principiante tanto a nivel teórico como práctico, hoy quiero compartir algunos recursos que tengo y que llevo poniendo en práctica algún tiempo en clase y en casa. Todos ellos ayudan a la relajación y a introducir a los niños en la meditación, de una forma lúdica y agradable. Además podemos crear con ellos un bonito espacio en casa o en clase que sea el Rincón de la Calma, para que los más pequeños acudan a él cuando necesiten relajarse.

  1. En primer lugar os quiero hablar de este libro que hace ya tiempo compartí en Instagram. “Tranquilos y atentos como una rana” de Eline Snel, lo edita Kairós.

Es un libro muy completo para trabajar la relajación con los niños. A través de 10 capítulos podemos enseñar a los niños a respirar, a identificar las preocupaciones y gestionarlas, a cultivar la paciencia…  Encontraremos consejos para casa, algunos ejercicios para desarrollar todas estas cosas y lo mejor es que viene con un CD que contiene 11 meditaciones guiadas.

2. ¿Quién no ha oído hablar del bote de la calma? Bueno, si eres uno de ellos te cuento qué es. Se trata de una, podemos llamar, manualidad puesto que  podemos hacerla con niños a partir de unos 4-5 años. Pero el objetivo no es el desarrollo en sí de la actividad, (que también porque a ellos les encanta manipular todos los “ingredientes”); el objetivo es lo que se pretende con ese bote. Pero vamos por partes. ¿Cómo puedo hacer mi propio bote de la calma? Pues bien, toma nota:

  • Bote de cristal o plástico (en función de la edad de cada niño).
  • Agua caliente (mineral o destilada).
  • Pegamento líquido, silicona líquida o glicerina, para dar mayor consistencia al agua.
  • Purpurina: colores, cantidad y tamaños al gusto.
  • Opcional: Tinte para el agua.

Lo primero que hacemos es echar  agua caliente, después el pegamento o su variante y removemos. Tras esto empezamos a echar la purpurina. Removemos todo bien y sellamos el bote aplicando pegamento en la tapadera para que no pueda abrirse. El resultado es algo como esto:

 

Y como os decía el objetivo es que sirva de recurso para que un niño pare, respire y se relaje viendo cómo la purpurina se mueve y lentamente se deposita en el fondo del bote.

3. El Yoga es un ejercicio estupendo para aprender a concentrarnos en nuestro cuerpo. Este juego YOGAME viene con una postura para cada letra del abecedario. En cada letra encontramos la postura y un intervalo de tiempo recomendado durante el cual tenemos que permanecer en ella. Yo lo conseguí hace más de un año en Eureka Kids. Recuerdo que también tenían otro en el que, en lugar de letras, eran animales y a través de ellos se iban haciendo las posturas. Está claro que no a todos los niños les tiene porque gustar o se tienen que sentir obligados a relajarse con este tipo de ejercicios, pero es una opción que creo deben conocer y luego podrán elegir si se sienten cómodos con ella. Si no les damos otras opciones a las habituales está claro que nunca las conocerán.

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4. Y ahora os enseño esta preciosa caja que nos llegó hace pocos días y estamos en casa entusiasmados con ella.

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La Caja Mágica de la Calma  de Hippy Kids Yoga viene con un montón de cositas ideales para un bonito Rincón de la Calma.

Os cuento todo lo que trae:

  • Una ranita para que los niños coloquen en su vientre y observen cómo sube y baja con el baile de la respiración.
  • Una pelota blandita para apretar y relajarse con ella.
  • Una preciosa varita mágica, que es como un mini bote de la calma y el objetivo es el mismo. Desde Hippy Kids Yoga nos aconsejan que expliquemos a los niños que la purpurina es como sus pensamientos cuando están nerviosos o enfadados, y si la dejan quieta verán como poco a poco la purpurina se calma y reposa al fondo de la varita, al igual que sus pensamientos cuando los ordenan y vuelven a la calma.
  • Una baraja de cartas con posturas de yoga, además de que podemos jugar con ellas a diferentes juegos.
  • Un tubo de madera para aprender a controlar la respiración. Al soplar a través de él una pelota ligera de corcho blanco se eleva y según vamos controlando más y más nuestra respiración, conseguimos que no se nos caiga. Esto les alucina.
  • Un librito de mandalas para colorear y crear las suyas propias.
  • Un cuaderno- diario para que escriban cómo se sienten.
  • Y por último un come-cocos para jugar con las posturas de yoga y un medidor de emociones, en el que podrán situar cómo se sienten en cada momento.

Para nuestro rincón de casa además de todo esto hemos incorporado también  un juego que hemos visto un millón de veces y que sirve para desarrollar la PACIENCIA: ¿Quién no ha jugado alguna vez con uno y quién no ha perdido los nervios? Consiste en meter todas las bolitas en los huecos sin que ninguna quede fuera o se salga.

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5. Y por último quiero hablar de las Mandalas.

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Ahora se han puesto de moda y las podemos encontrar en las librerías adaptadas para grandes y pequeños, de todas formas y tamaños. Yo tuve la suerte de conocerlas hace mucho tiempo gracias a mi profesora de practicas, Teresa, que desde aquí la mando un saludo porque seguro que me lee. Las Mandalas tienen muchísimos beneficios: mejoran la caligrafía, la capacidad de atención y concentración y la creatividad. El mejor modo de pintarlas es de dentro a fuera o de fuera hacia dentro, siguiendo así un orden y consiguiendo mayor concentración y armonía en el resultado final del dibujo. Os dejo un par de documentos que encontré hace tiempo navegando por internet. Mandalas 1 y Mandalas 2.

Y con esto termino por hoy. Espero que os hayan gustado todas las cositas y que os animéis a ponerlas en practica en vuestro propio Rincón de la Calma.

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Las palabras bonitas

“No hay espejo que mejor refleje la imagen de un hombre que sus palabras”.
Juan Luis Vives

Todos estaban ilusionados. Llevaban días preparando ese trabajo. Cada uno iba a contar a sus compañeros qué quería ser de mayor. Para ello, habían preparado una exposición en la que, mediante imágenes y dibujos, contarían porqué elegían esa profesión, cómo podrían llegar a serlo, qué tipo de funciones tendrían que desempeñar…

Esperaban pacientemente su turno, mientras escuchaban al que hablaba. La profesora estaba orgullosa; podía ver como esos niños eran capaces de hablar en público a pesar de  los nervios que traían. Y no sólo eso, sino que estaban expresando sus sueños y sus ilusiones.

La profesora se percató de que uno de los niños que acababa de exponer estaba en su mesa llorando. Se trataba de uno de los niños más maduros de la clase, de los más resolutivos y autónomos. La profesora se acercó y le preguntó que qué le ocurría. El niño, levantando la cabeza, contestó que un compañero le había dicho “vaya trabajo más tonto“. El niño no paraba de llorar. Salió fuera de clase con la profesora hasta que se relajó y tuvo la certeza de que lo que había contado a los demás era maravilloso.

Aprovechando ese momento la profesora hizo ver a los niños lo mucho que pueden llegar a doler las palabras, muchas veces más que un golpe, o un empujón. Además, esas “palabras feas”, tardan mucho en borrarse.

Según algunos estudios, se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Si esto es cierto, muchas veces no tendríamos tiempo suficiente para borrar esas palabras feas que a diario se nos escapan. No me refiero a insultos solo, me refiero a quejas, a críticas… que inconscientemente llenan las conversaciones.

En el caso de los niños, es común escuchar de su boca lo que hacen mal sus compañeros, lo que no hacen, lo que hacen de otra forma…Intentan de esta manera ensalzar su propio comportamiento queriendo decir a los mayores “ves, yo lo hago bien, él o ella no”.  Es ahí cuando tenemos un papel fundamental, cuando tenemos que enseñarles que lo que cada uno haga no estará ni mejor ni peor en función de lo de los demás, simplemente será suyo.

Hace tiempo alguien me dijo que el lenguaje, el uso que hace una persona de él, dice más de esa persona que cualquier otra cosa. Es cierto que nuestro lenguaje, el vocabulario que usamos, el tono… transmite no solo algo de nosotros, sino que  además deja un poso en el que lo recibe. En el que caso de los niños es vital que ese poso sea de palabras bonitas. No me refiero por supuesto decirles a todo lo que piden que si, o decirles a todo “muy bien” o a no contradecirles. Me refiero a decirles que no cuando corresponda, a enseñarles que se esfuercen, a discutir distintos puntos de vista. Todo con palabras bonitas.

Si les hablamos de esa manera, ellos seguro lo aplican también con sus iguales.

Os dejo una serie de frases que buscan precisamente eso, fomentar lo positivo sobre la crítica:   Palabras bonitas

Por otra parte, en mi clase desde esta semana vamos a tener el “Bote de las Palabras Bonitas”. En él, cada niño meterá cinco palabras bonitas dedicadas por cada una fea que diga de un compañero.  Pronto os lo enseñaré en Instagram @elefantedeojosdulces

“Cuando puedas elegir entre tener razón o ser amable, elige ser amable”
La lección de August.