Escuchémonos

Las palabras enseñan, los ejemplos arrastran. 

Escuchar. Me parece uno de los verbos más bonitos. Su conjugación me lo parece aún más. Hoy en día el mundo va a una velocidad vertiginosa. Todo lo que nos rodea se caracteriza por su inmediatez. La era de la digitalización, como así la llaman algunos, muestra uno de los mayores logros del ser humano. Una serie de descubrimientos tecnológicos que nos permiten estar en contacto aquí y ahora, con cualquier persona, no importa dónde se encuentre ella o dónde esté yo.

Esa inmediatez nos ha convertido en seres impacientes; lo que provoca, entre otras muchas cosas, que al mantener una conversación estamos anticipando nuestra respuesta mientras el otro habla, es decir, NO escuchamos. Nos creamos nuestra propia idea de lo que el otro quiere decir, sin prestar la atención adecuada a lo que realmente nos cuenta. Y una vez acaba, por fin soltamos nuestro discurso.

Preparar a nuestros alumnos para que lleguen a tener una REAL escucha activa, no es fácil. No basta con el típico –¡queréis escuchar a vuestro compañero!, –¡luego os gustará que os escuchen a vosotros! No, no basta con eso. No basta con enseñar a escuchar a modo “norma básica de educación”. No, no basta, porque así lo que conseguiremos es que nuestros alumnos estén callados mientras el compañero o el maestro habla, pero nada más. No estarán participando, no habrán adquirido un escucha ACTIVA. Hay que incorporarlo en la practica real como un contenido más, hay que estructurarlo y sistematizarlo, y podemos ponerlo a prueba cada día.

Antes decía que preparar a nuestro alumno para una escucha activa no era fácil. Lo siento. Me he equivocado. Es muy fácil. De la misma forma que enseñamos y ellos aprenden a sumar, a dividir…  Tan sólo tenemos que incluir como uno de nuestros objetivos la escucha activa y diseñar actividades enfocadas para conseguirlo. Si lo plasmamos como un contenido más a trabajar lo incluiremos en nuestra rutina diaria, sabremos cómo y cuándo lo hemos trabajado y así podremos medir los resultados, veremos qué evolución se ha dado. Ni que decir tiene que por supuesto es uno de los valores que tienen que interiorizar nuestros alumnos, lo trabajemos de forma consciente o no. Pero si no lo sistematizamos, los resultados no serán tan enriquecedores.

Mientras trabajamos la escucha, vamos a fomentar que se desarrolle la empatía. Qué valor tan importante y qué poca importancia le da nuestra querida Ley de Educación. Pero de la empatía os hablaré en próximas entradas.

Espero que, para entonces, me sigáis escuchando.

Elefante de ojos dulces.

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