Equivócate todos los días. Cada día.

SI NO ESTÁS DISPUESTO A EQUIVOCARTE, NUNCA LLEGARÁS A NADA. Sir Ken Robinson

El primer día que entro en una clase, primero observo a las personas (o personitas) que tengo enfrente, algunos en seguida se dan cuenta de que hay una maestra en el aula, otros tardan un poco más, pero todos acaban sentándose y mirando expectantes. Cuando hay silencio total, me presento, y seguidamente les digo algo parecido a esto: “Os tengo que confesar que soy una profe que se equivoca mucho, y vosotros vais a ser testigos de todos mis errores, todos los días. Cada día”. Siempre, las caras que se suceden a esta declaración son de asombro, de incredulidad.

Los niños no están acostumbrados a que un adulto les revele este secreto, y no me vais a engañar, pero es nuestro pequeño as en la manga. Que los niños, nuestros hijos o nuestros alumnos, piensen que los adultos, padres, maestros… NO nos equivocamos NUNCA, nos da un pelín de ventaja. Sin embargo, en contra de lo que podemos creer, revelarles ese pequeño o gran secreto, según se mire, facilita mucho las cosas, y en varios aspectos: a partir de ese momento nos hace más accesibles a ellos, generamos más confianza, tanto en ellos hacia nosotros (consiguiendo ser un NOSOTROS, un equipo) como en ellos mismos: ¡VAYA! Así que si la profe se equivoca, no pasa nada si yo me equivoco. Efectivamente, se dan cuenta de que a partir de ese día en clase, se van a equivocar y mucho, van a cometer muchos errores y lo mejor es que NO PASA NADA… Lo importante es NORMALIZAR el error, el fallo, la equivocación, tanto como para convertirlo en un paso más del proceso de enseñanza aprendizaje, sin que sea escondido por vergüenza a que se rían los compañeros.

Perder el miedo al error o al fracaso, es el primer paso para tener una vida saludable, es el primer paso de una educación sana. El sacar partido de ese error, aprender de él, saber rectificar, ser capaz de encontrarle soluciones, es el primer paso al éxito.

Puede que seas de esas personas que NUNCA se confunden, esas que hay perfectas, (por cierto, tanto gusto, porque hasta ahora no conocía a ninguna) entonces te recomiendo encarecidamente que no sigas este blog, te lo adelanto: no te va a interesar lo más mínimo.
Sin embargo si eres de los que se equivoca todos los días, este blog, te va a ENCANTAR.
¿Me acompañas?

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