Tan solo, respira

El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el universo.  
Marco Aurelio

No fue justo, no fue justo. Me quitó  mi sitio y me empujó. No quise pegarle,pero lo hice.No sé explicar por qué lo hice, pero me enfadé tanto que no pude controlarme. Ahora sé que no hice lo correcto, no actúe bien. Sin embargo, creo que no podría volver a hacerlo de otra manera. Si volviera a ocurrir, seguramente respondería de la misma forma

O no. Somos testigos todos los días de la impulsividad de los niños, de su falta de autocontrol que por lo general suele traerles algún que otro problema. Cuando actúan de una forma inadecuada con un amigo, compañero o hermano, tendemos a preguntar por qué lo han hecho. Nos referimos a que, si saben que pegar e insultar no está bien, es más, les traerá consecuencias que les van a perjudicar, ¿por qué lo hacen? ¿por qué no se reprimen? Diría que por la misma razón por la que nosotros, los adultos, actuamos de forma impulsiva en determinadas ocasiones (en un atasco, en un parking…) Suele coincidir cuando algo no sale como  esperamos, nos pilla fuera de juego, deja de lado a nuestras expectativas y ese “algo” viene a fastidiarnos. Nos invade una oleada de rabia e ira que no podemos controlar. A pesar de que siendo adultos estamos más entrenados para reprimir esa rabia, a veces sale de forma incontrolada. Hemos aprendido a reprimir pero no a canalizar.

Creo que es importante enseñar a los niños a identificar el momento en que esa rabia está invadiéndoles. Si son capaces de reconocer cuando se “apodera” de ellos, podrán poner en marcha algunas técnicas de autocontrol que previamente les habremos enseñado.

Quiero compartir este vídeo que descubrí hace poco y que se refiere a lo que os acabo de contar. La relajación como punto de partida para aprender a canalizar  emociones que hacen que perdamos el control ante determinadas situaciones.

La relajación, una vez empiezas a practicarla, ya empiezas a echarla de menos.

Espero que os guste y os animo a practicar de forma regular la relajación con vuestros niños de clase o vuestros hijos. A continuación tenéis el enlace.

Solo respira

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La lección de August

Tus actos son tus monumentos

La lección de August. RJ Palacio

Hoy quiero recomendar este libro, pero no es cualquier libro.

Es un libro que también pueden leer niños a partir de 11 años (incluso antes).

Es un libro para regalar y para regalarTE.

Es un libro que no te dejará indiferente. Lo leí hace tiempo y aún lo tengo presente.

Es un libro de superación, de empatía, de autoestima, de rechazo, de prejuicios, de envidias, de comprensión, de sueños, de amor.

Es un libro que si lo lees, lo recomendarás.

Es un libro que no olvidarás.

Espero que te guste.

la-leccion-de-august

Y para ti, ¿qué es el éxito?

La inteligencia emocional contribuye al éxito profesional de toda persona. Daniel Goleman.

Han pasado algo más de 20 años desde que Daniel Goleman publicará el best seller Inteligencia emocional. El concepto como tal ya existía en la terminología psicológica, pero fue él quien lo hizo famoso.

Ya, por entonces, la UNESCO emitía un informe en el que concluía que la educación emocional es un componente indispensable para el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental para prevenir determinados problemas o conflictos. En un curso que hice sobre este tema, se admitía que en España aún son pocos los programas educativos que se desarrollan en este ámbito.

Está demostrado que el niño que recibe una adecuada educación emocional puede llegar a mejorar sus resultados académicos en un 14%, en todas las competencias. Y digo yo, que estando emocionalmente preparado no tendrá únicamente éxito académico o profesional, sino también personal, (desde mi punto de vista no tienen porqué ir unidos).

Hace poco me preguntaban qué era para mí el éxito. No fue fácil responder, pues de manera inconsciente relacioné éxito con NO fracasar, es decir, el éxito sería conseguir aquello que te has propuesto (ya sean cuestiones materiales, profesionales o personales). Sin embargo, después de tomarme unos minutos contesté que para mí el éxito está relacionado con la resiliencia: lograr ser una persona resiliente. Esto es,  desarrollar una capacidad de adaptación frente a situaciones difíciles, conflictivas o incómodas. Y salir a flote de todas ellas, más fuerte, mejor y más preparado para lo que venga.

Para conseguir esta habilidad desde luego hacen falta muchos fracasos, muchos errores… caerse para volver a levantarse. Hace falta tener seguridad en uno mismo, confianza y convencimiento de que sereremos capaces de ENFRENTAR aquello que nos ENFRENTE. En definitiva, y por lo que hoy estaba escribiendo esta entrada, es necesario trabajar la AUTOESTIMA, de nuestr@s hij@s y/o alumn@s.

Autoestima y resiliencia van de la mano. Estoy convencida de que la una no puede existir sin la otra.

Y para ti, ¿qué es el éxito?

Os dejo este vídeo para trabajar la autoestima en el aula.

Espero que os guste.

Escuchémonos

Las palabras enseñan, los ejemplos arrastran. 

Escuchar. Me parece uno de los verbos más bonitos. Su conjugación me lo parece aún más. Hoy en día el mundo va a una velocidad vertiginosa. Todo lo que nos rodea se caracteriza por su inmediatez. La era de la digitalización, como así la llaman algunos, muestra uno de los mayores logros del ser humano. Una serie de descubrimientos tecnológicos que nos permiten estar en contacto aquí y ahora, con cualquier persona, no importa dónde se encuentre ella o dónde esté yo.

Esa inmediatez nos ha convertido en seres impacientes; lo que provoca, entre otras muchas cosas, que al mantener una conversación estamos anticipando nuestra respuesta mientras el otro habla, es decir, NO escuchamos. Nos creamos nuestra propia idea de lo que el otro quiere decir, sin prestar la atención adecuada a lo que realmente nos cuenta. Y una vez acaba, por fin soltamos nuestro discurso.

Preparar a nuestros alumnos para que lleguen a tener una REAL escucha activa, no es fácil. No basta con el típico –¡queréis escuchar a vuestro compañero!, –¡luego os gustará que os escuchen a vosotros! No, no basta con eso. No basta con enseñar a escuchar a modo “norma básica de educación”. No, no basta, porque así lo que conseguiremos es que nuestros alumnos estén callados mientras el compañero o el maestro habla, pero nada más. No estarán participando, no habrán adquirido un escucha ACTIVA. Hay que incorporarlo en la practica real como un contenido más, hay que estructurarlo y sistematizarlo, y podemos ponerlo a prueba cada día.

Antes decía que preparar a nuestro alumno para una escucha activa no era fácil. Lo siento. Me he equivocado. Es muy fácil. De la misma forma que enseñamos y ellos aprenden a sumar, a dividir…  Tan sólo tenemos que incluir como uno de nuestros objetivos la escucha activa y diseñar actividades enfocadas para conseguirlo. Si lo plasmamos como un contenido más a trabajar lo incluiremos en nuestra rutina diaria, sabremos cómo y cuándo lo hemos trabajado y así podremos medir los resultados, veremos qué evolución se ha dado. Ni que decir tiene que por supuesto es uno de los valores que tienen que interiorizar nuestros alumnos, lo trabajemos de forma consciente o no. Pero si no lo sistematizamos, los resultados no serán tan enriquecedores.

Mientras trabajamos la escucha, vamos a fomentar que se desarrolle la empatía. Qué valor tan importante y qué poca importancia le da nuestra querida Ley de Educación. Pero de la empatía os hablaré en próximas entradas.

Espero que, para entonces, me sigáis escuchando.

Elefante de ojos dulces.

El cerdito y las galletas

Inténtalo,si no lo intentas nunca lo conseguirás;

La única manera de lograr los sueños es yendo a por ellos;

Si no lo consigues no será una derrota, será una caída de la que te levantarás más fuerte…

Todas estas y muchas otras  frases, de aliento y motivadoras, son las que si se repiten un número suficiente de veces, las llegamos a creer y llegan a formar parte de nuestra filosofía de vida.

Con nuestros alumnos y/o hijos es fundamental transmitirlas para generar en ellos confianza y seguridad, los dos pilares clave de su AUTOESTIMA. 

A los niños pequeños no podemos hablarles conceptualmente de este término, pero sí podemos “sembrar” en ellos su significado.

Para ello, entre otras actividades, me gusta utilizar vídeos a partir de los cuales podemos hacer INFERENCIAS tratando múltiples temáticas, además de que son un recurso muy útil para trabajar la expresión oral y ampliar el vocabulario de lo más pequeños de forma contextualizada.

Es por eso que hoy os invito a ver este vídeo, uno de mis preferidos y os aseguro que también de mis alumnos, no se cansan de verlo, da igual la edad que tengan. Lo he trabajado en distintos niveles, adaptando las preguntas y el guión, pero el éxito ha sido siempre el mismo.

La forma en que lo trabajo es bien sencilla. En una primera visualización voy parando cada poco tiempo, en momentos clave del vídeo, para que empiecen a hacer deducciones, predicciones o invenciones (la imaginación al poder). Así hasta finalizar la reproducción. Después, lo pongo una segunda vez sin paradas, para después comentar lo que ha pasado y ahí les hago preguntas para intentar trasladar el significado del vídeo a experiencias propias que hayan vivido.

Espero que os guste tanto como a mí.

Aquí os dejo el enlace El cerdito y las galletas

Lo peor que puede ocurrir a un hombre
es llegar a pensar mal de sí mismo.
Johann Wolfang Von Goethe.

 

 

Por cuatro esquinitas de nada

Hoy os quiero  recomendar el cuento de Jèrôme Ruillier, Por cuatro esquinitas de nada.

Se trata de un libro adecuado para hablar con nuestros alumnos sobre las diferencias y la importancia de aceptarlas como parte de cada uno, convirtiéndonos así en seres únicos y entender lo especial que eso significa.

Una forma divertida de trabajarlo es ir haciéndoles preguntas sobre cómo podemos ayudar a cuadradito a conseguir su propósito. Veréis como llegan ellos solos a la conclusión.

Ideal para trabajar a partir de 1º de primaria.

Si aún no lo conocéis os animo a ello.

Háblame que te escucho

 

NO ENSEÑES NADA, YA QUE AÚN TIENES QUE APRENDERLO TODO. Fernando Pessoa.

Los primeros días de clase, con un grupo nuevo de alumnos a los que no conozco de nada, tengo que hacer un esfuerzo para evitar prejuicios, evitar poner esas etiquetas que odio, evito escuchar a otros compañeros que, con buenas intenciones, me quieren llenar de información sobre esas personas que estoy empezando a conocer. Esto requiere un ejercicio consciente, no es fácil, pero si posible. Lo único que tengo que hacer es observar y escuchar. Abriendo mucho los ojos y los oídos, más que la boca, simplemente así recabo mucha información de esos niños y solo a partir de ellos, los que poco a poco se irán mostrando tal cual son. ¿Cómo? Muy fácil pongo en marcha eso que nuestro maravilloso curriculum, y nótese por favor aquí la ironía, llama expresión oral y escrita. Hablamos TODOS LOS DÍAS, y digo hablamos porque ellos, esas personitas que están ahí sentadas tienen mucho que decir, así que no se trata de un soliloquio.

De esta manera acabo conociendo que a uno de ellos le encanta tocar la guitarra, y soy testigo de cómo se le ilumina la cara al compartirlo en clase; también descubro que una niña ha creado un taller de lectura en su casa; también que otro siente un poco de celos de su hermano pequeño; otro que ha estado todo el fin de semana jugando a la play station; otra que esta pasando por un momento difícil pues acaba de perder a su abuela… infinidad de historias, unas más cotidianas que otras, alguna de las cuales posiblemente llegaría a conocer por otras vías (tutoría, compañeros…) sin embargo no con el matiz emocional que cada niño impregna en su testimonio.

Y algunos dirán, pero así no aprenden NADA. Y yo digo que así es como empiezan a descubrirlo TODO. Y ahora os explico por qué.

Hace algún tiempo, una chica de unos 18 años, esas que creen que se van a comer el mundo, esas que creen saberlo todo, esas que no escuchan a sus mayores porque todo lo que dicen son tonterías, estaba preparada para su primera entrevista de trabajo. Llevaba tiempo en busca de un empleo, quería compaginarlo con sus estudios, su objetivo era disponer de dinero para comprarse todo aquello que se le antojara. En la sala de espera había otra muchacha, tendría más o menos su edad, sin embargo a nuestra amiga no le gustó su aspecto. Vestía según su opinión demasiado formal, la veía poco resuelta. Qué fácil lo iba a tener. El trabajo sería suyo. Primero llamaron a esa otra pobre chica que no iba a conseguir el puesto. Tras unos 20 minutos se abrió la puerta, el entrevistador estrecho la mano de la muchacha y con un saludo se despidió de ella. Miró hacia nuestra amiga y le hizo pasar. Ella se sentó y esperó.

– Buenas tardes señorita, cuénteme por qué nos ha enviado su curriculum.

– Pues porque quiero trabajar.

– Pero, ¿le interesa este sector en concreto por algún motivo?

– eh.. no, bueno sí claro un poco.

– Bien veamos, por lo que veo estudia, ¿por qué elegió esa formación?

– Eh pues porque me gusta y porque iba una amiga mía también, y bueno eso…

Podría continuar con la historia, aunque creo que no es necesario. Podría escribir sobre cómo terminó la entrevista y quién consiguió el trabajo, sin embargo, no es eso lo que importa. Lo que importa es que esa muchacha que creía comerse el mundo estaba empezando a saber lo que es realmente vivir siendo adulta; estaba descubriendo una serie de sensaciones y experiencias que nunca antes había vivido. Aunque eso no es lo extraordinario, pues todos en algún momento nos hemos tenido que enfrentar a situaciones como esta. Lo que importa es que esta chica no estaba preparada para una situación como esa, y podemos intuir que tampoco para muchas otras. A esa chica nadie la había preparado para ello. Nadie le había contado lo importante que es expresarse correctamente en una entrevista de trabajo; nadie le había explicado que en una entrevista “gana” el que sepa “venderse” mejor; nadie le había confesado que no hay que juzgar a los demás; nadie le había enseñado NADA de la VIDA

Esa muchacha estaba descubriendo todas esas cosas, y estoy segura de que saldría de ellas mejor que peor, pero seguro que más tarde que temprano. Sin embargo, estoy más segura de que las hubiera sabido gestionar con éxito si la hubiesen preparado para ello. Como los deportistas utilizan la visualización para mejorar su rendimiento, nosotros como maestros/ padres podemos transmitir a nuestros alumnos/hijos situaciones cotidianas con las que tendrán que lidiar, entrenando MUCHO las principales habilidades que tiene un ser humano: ESCUCHAR, HABLAR, ESCRIBIR y LEER.

Si quieres saber más sobre este tema, no te pierdas mi próxima entrada.

Elefante de ojos dulces.

Cuento de cuentos

Hace unos días trabajamos en clase una actividad para desarrollar la escritura creativa. Para ello utilice la Fábrica de Cuentos que generosamente comparte “Rincón de una maestra” , este es el enlace de su blog (http://rincondeunamaestra.blogspot.com.es/?m=1) por si queréis visitarlo, a mí personalmente me parece una maravilla. En el podéis encontrar, entre otras muchas, los descargables para esta actividad.

Os cuento en qué consiste la actividad que elabore a partir de la Fábrica de Cuentos.
Mi clase está organizada en grupos de cinco. A cada grupo le entregué unas tarjetas que iban rotando hasta que todas habían pasado por todos los grupos: principios, personajes, adjetivos, lugares y finales.

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Junto con las tarjetas, entregué a cada niño una ficha, elaborada por mí, en la que tenían que ir rellenando qué principio habían elegido, qué personajes, qué adjetivos… Y una vez habían elaborado la estructura de su cuento, lo tenían que redactar en una cartulina tamaño folio, por una cara, y por la otra hacer un dibujo.

img_0285Aquí os dejo el enlace para que podáis descargar la ficha: escritura-creativa

En una última sesión de la actividad cada uno ha leído en voz alta su cuento.

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Así hemos construido nuestro “Cuento de cuentos” que ya forma parte de nuestro rincón de lectura.

La actividad les entusiasmó y con esas pautas han escrito algunas historias maravillosas.

 

 

 

 

¿Qué lobo eres tú?

La forma en que solucionamos los conflictos en el aula, la mayoría de las veces, responde a la inmediatez, improvisación y prisas, sin llegar a atajar los problemas de fondo.
Es habitual que seamos testigos de las dificultades que tienen nuestros alumnos para encontrar soluciones a problemas, conflictos entre iguales… que por edad madurativa deberían o creemos que deberían saber resolver. Pero, ¿si nadie les enseña? Es por esto que hace tiempo decidí facilitar estrategias a mis alumnos para que tengan recursos a la hora de resolver un conflicto, me refiero a conflictos del tipo ” se ha colado, me ha empujado en la fila, se ha copiado, me ha dicho que no va a ser más mi amigo…” Supongo que entendéis a lo que me refiero.

Una de esas estrategias es la que os presento hoy. Deben saber que ante todo, desde que se levantan hasta que se acuestan tienen que tomar decisiones. En cada situación que se les presente, van a tener dos opciones: decidir hacer lo correcto o decidir hacerlo de una manera que alguien salga “dañado, molestado, entristecido”.

Por ejemplo, cuando un niño se cuela en la fila, inmediatamente sus compañeros empiezan a gritarle e incluso empujarle para que vuelva a su sitio. Las formas que utilizan sus compañeros hace que se enfade y empiece a empujar hasta que tiene que llegar un profesor e intervenir.

En este caso analizamos entre todos lo que ha ocurrido y les hago la siguiente pregunta: ¿que ha empezado mal en esta situación?

Primero: Ellos en seguida lo identifican y saben que el compañero tenía dos opciones colarse o quedarse en su sitio, elige la primera perjudicando al resto de compañeros. Este alumno reconoce que no hizo una buena elección.
Segundo: ¿qué ha continuado mal? Los niños responden que ha sido la reacción de los demás y ellos mismos reconocen que la mejor forma habría sido pedirle al compañero que volviera a su sitio explicándole que no era justo que ocupará el lugar que no le correspondía en la fila.
Este es un ejemplo muy básico y que suele darse en los primeros cursos de primaria. Pero que refleja lo que quiero transmitir.

Insistiendo en la capacidad de elección que tenemos desde que nacemos, me gusta contarles una leyenda Cherokee, que algunos seguro ya conocéis. Les encanta escucharla y da pie a trabajar la expresión oral centrada en esta temática. Os la dejo a continuación, espero que os guste:

Una mañana un abuelo le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
Él dijo: “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de TODOS nosotros”
“Uno es Malvado: es ira, envidia,celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad,mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.
El otro es Bueno: alegría, paz, amor, esperanza, serenidad,humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.”
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:
“¿Qué lobo gana?”
El viejo respondió: “Aquel que tú alimentes”.
Leyenda Cherokee.

Equivócate todos los días. Cada día.

SI NO ESTÁS DISPUESTO A EQUIVOCARTE, NUNCA LLEGARÁS A NADA. Sir Ken Robinson

El primer día que entro en una clase, primero observo a las personas (o personitas) que tengo enfrente, algunos en seguida se dan cuenta de que hay una maestra en el aula, otros tardan un poco más, pero todos acaban sentándose y mirando expectantes. Cuando hay silencio total, me presento, y seguidamente les digo algo parecido a esto: “Os tengo que confesar que soy una profe que se equivoca mucho, y vosotros vais a ser testigos de todos mis errores, todos los días. Cada día”. Siempre, las caras que se suceden a esta declaración son de asombro, de incredulidad.

Los niños no están acostumbrados a que un adulto les revele este secreto, y no me vais a engañar, pero es nuestro pequeño as en la manga. Que los niños, nuestros hijos o nuestros alumnos, piensen que los adultos, padres, maestros… NO nos equivocamos NUNCA, nos da un pelín de ventaja. Sin embargo, en contra de lo que podemos creer, revelarles ese pequeño o gran secreto, según se mire, facilita mucho las cosas, y en varios aspectos: a partir de ese momento nos hace más accesibles a ellos, generamos más confianza, tanto en ellos hacia nosotros (consiguiendo ser un NOSOTROS, un equipo) como en ellos mismos: ¡VAYA! Así que si la profe se equivoca, no pasa nada si yo me equivoco. Efectivamente, se dan cuenta de que a partir de ese día en clase, se van a equivocar y mucho, van a cometer muchos errores y lo mejor es que NO PASA NADA… Lo importante es NORMALIZAR el error, el fallo, la equivocación, tanto como para convertirlo en un paso más del proceso de enseñanza aprendizaje, sin que sea escondido por vergüenza a que se rían los compañeros.

Perder el miedo al error o al fracaso, es el primer paso para tener una vida saludable, es el primer paso de una educación sana. El sacar partido de ese error, aprender de él, saber rectificar, ser capaz de encontrarle soluciones, es el primer paso al éxito.

Puede que seas de esas personas que NUNCA se confunden, esas que hay perfectas, (por cierto, tanto gusto, porque hasta ahora no conocía a ninguna) entonces te recomiendo encarecidamente que no sigas este blog, te lo adelanto: no te va a interesar lo más mínimo.
Sin embargo si eres de los que se equivoca todos los días, este blog, te va a ENCANTAR.
¿Me acompañas?